Debí respirarte más veces
muchas más
en el silencio
que cruje como un cordel
los tiempos de invierno
acurrucarte
en mí
furiosa
como ola que revienta su orilla
y beber
como agua bendita
el infinito de tus manos.
Hay cuerdas rotas
notas desafinadas en enero
y tu presencia
se disloca
haciéndose invisible.
Entónces
sigo tu figura en las paredes
que como nubes
se dispersan
adquieren propia latitud.
Debí
acunar el beso
rescatar las sillas viejas
la escalera
la vieja guitarra
y la canción.
muchas más
en el silencio
que cruje como un cordel
los tiempos de invierno
acurrucarte
en mí
furiosa
como ola que revienta su orilla
y beber
como agua bendita
el infinito de tus manos.
Hay cuerdas rotas
notas desafinadas en enero
y tu presencia
se disloca
haciéndose invisible.
Entónces
sigo tu figura en las paredes
que como nubes
se dispersan
adquieren propia latitud.
Debí
acunar el beso
rescatar las sillas viejas
la escalera
la vieja guitarra
y la canción.