Me siento abrupto, bruto
cuando no te escribo.
Mi pesar está fastidiando
como polvo del cuarto.
Déjame ser libre de ti
ruin afecto tuyo,
o no podré salir de aquí
prisión de mi ego.
Te extraño y detesto
ácido de mi alma,
ardor de mi calma;
pesadilla de mi sueño.
Y aun así te idolatro
diosa del sendero,
creadora de mis tinieblas
clamor de mi pasión.