Andreas
Poeta adicto al portal
Diálogo entre una Dama y la señora Vejez
-¡No invada mi derrotero
geronte de pulcra maña,
que de grietas me rodea
y ante el novio me descalza!
La pericia que me funda
usted mañana la balda,
y si el saber me barniza
en disolvente usted cala.
―Bien me ocupo de mi cargo,
es ley de vida mi dama,
hoy sin blanca y más un lustro
le suplico admita marca,
el mapa de su existencia
solo lleva señas claras,
unas cuantas dicen llanto
y otras pocas solo callan.
―Las que callan bien sabidas
son por mi cruda desgracia,
me marcaron las pezuñas
de mi madre ya sin alma,
y mi precursor verdugo
hizo sangre de mi entraña,
truncó mi arrojo de niña
succionando mi sustancia.
―Disculpe por ser tan cruda,
con su historia profanada,
tanto buenos como malos
de mi justicia no escapan,
el destino a veces fiero
a numerosos regala,
lo que en placer el injusto,
del inocente reclama.
―Avaro en filosofía
mi latir ya se delata,
la muerte yendo a mi cuenta,
a golpe me fue sembrada,
¿y hoy que el cielo me sonríe,
y la entrega me dispara,
usted sella cuatro surcos
en mi anverso sin prestancia?
― ¿Soy por ello mala amiga,
porque de tiempo la invada,
recoja calma y silencio
y al impulso haga distancia?
El hombre juzga que joven
solo puede disfrutarla
a la savia que en su curso
es por Leto dominada.
―En mi juicio de ignorante,
(herejía menos mansa),
hube asociado contento
a la existencia temprana,
negando que los abriles,
la experiencia propia ganan,
y lo que ayer no se supo,
hoy es cosa más que sabia.
11/18
Andrea.
Reservados todos los derechos de autor.
-¡No invada mi derrotero
geronte de pulcra maña,
que de grietas me rodea
y ante el novio me descalza!
La pericia que me funda
usted mañana la balda,
y si el saber me barniza
en disolvente usted cala.
―Bien me ocupo de mi cargo,
es ley de vida mi dama,
hoy sin blanca y más un lustro
le suplico admita marca,
el mapa de su existencia
solo lleva señas claras,
unas cuantas dicen llanto
y otras pocas solo callan.
―Las que callan bien sabidas
son por mi cruda desgracia,
me marcaron las pezuñas
de mi madre ya sin alma,
y mi precursor verdugo
hizo sangre de mi entraña,
truncó mi arrojo de niña
succionando mi sustancia.
―Disculpe por ser tan cruda,
con su historia profanada,
tanto buenos como malos
de mi justicia no escapan,
el destino a veces fiero
a numerosos regala,
lo que en placer el injusto,
del inocente reclama.
―Avaro en filosofía
mi latir ya se delata,
la muerte yendo a mi cuenta,
a golpe me fue sembrada,
¿y hoy que el cielo me sonríe,
y la entrega me dispara,
usted sella cuatro surcos
en mi anverso sin prestancia?
― ¿Soy por ello mala amiga,
porque de tiempo la invada,
recoja calma y silencio
y al impulso haga distancia?
El hombre juzga que joven
solo puede disfrutarla
a la savia que en su curso
es por Leto dominada.
―En mi juicio de ignorante,
(herejía menos mansa),
hube asociado contento
a la existencia temprana,
negando que los abriles,
la experiencia propia ganan,
y lo que ayer no se supo,
hoy es cosa más que sabia.
11/18
Andrea.
Reservados todos los derechos de autor.
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