Yo no soy yo.
Desconozco mis límites.
Desconozco mis armas.
Planteo un poema.
Soledad y sombras
conjugan y acechan.
Se recelan con bríos.
Mis letras se armonizan,
despliegan un manto
y sobre él, inconscientes,
juega la sombra
y la soledad la acosa.
Vierten licores amargos,
jugos de dispar esencia.
Sienten un sabor lejano
transidas de aromas.
Se mezclan, y estallan,
Y en un postrer gesto,
naturalezas unidas,
disidentes en su juego,
idilio descontrolado,
se incendian en la noche,
y sus cenizas desparraman,
disipando mi poema.
Desconozco mis límites.
Desconozco mis armas.
Planteo un poema.
Soledad y sombras
conjugan y acechan.
Se recelan con bríos.
Mis letras se armonizan,
despliegan un manto
y sobre él, inconscientes,
juega la sombra
y la soledad la acosa.
Vierten licores amargos,
jugos de dispar esencia.
Sienten un sabor lejano
transidas de aromas.
Se mezclan, y estallan,
Y en un postrer gesto,
naturalezas unidas,
disidentes en su juego,
idilio descontrolado,
se incendian en la noche,
y sus cenizas desparraman,
disipando mi poema.