lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Llegar a escuchar a lo lejos
retumbos, del rayo y tormenta,
y ver la irisada montaña
salir por la tépida niebla.
Oír la vital melodía
del baile floral de la abeja
y hundir y lavarse las manos
oyendo el rumor de la acequia.
Jugar a volar con un niño
la más colorida cometa
y luego soltarla en el cielo
al tiempo que ríe y se alegra.
Calmar la sedienta garganta
bebiendo del río en la vega,
mojando el cabello y la nuca
en aguas que casi se hielan.
Seguir la veloz golondrina
formando mareas aéreas
o ser peregrino africano
siguiendo a rosadas cigüeñas.
Que pasen apenas las cosas,
apenas sin darme ni cuenta,
sabiendo que todo ha pasado
de haberme mostrado tu tierra.
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