César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es un domingo vacío,
maldito.
Maldito domingo por la mañana con su hipócrita cielo azul
brillante.
Y un silencio
que invita a mandarlo todo a la mierda
mostrándole el dedo medio, erguido, a la vida.
He puesto a cocinar unas sardinas
para los gatos.
Afuera los ricos amenazan a sus enemigos
-y a nosotros-
con descoñetarnos la vida
si sus enemigos
-y nosotros-
no los dejamos saquearnos a su antojo.
Jodernos a su antojo
usarnos a la carta.
Y sus enemigos se ríen
y nosotros nos cagamos
del miedo.
Solo escucho mi respirar en medio de este aire rancio.
Las sardinas hieden
no sé cómo a un gato u otro ser vivo
puede gustarle semejante bazofia.
Estoy solo.
Y desnudo.
Con el cerebro intoxicado
una mezcla de decepción con furia
¿Para qué coño sirve esta puta vida?
Se me atraviesa un espejo
miro en el a un tipo viejo, decadente,
gordo
pinche guevón cualquiera.
Desde el vacío la nada tiene una risa hueca
como de huesos que hierven al centro de una sopa.
Así debe lucir una lanza que viene a encajársete en la cara
sin que puedas hacer nada.
"Cabrón" -me espeta-
"Cielo", "cariño", "bello"...
La vida sirve para que te la quites
y regreses al vacío de donde nunca debiste salir.
...A menos que no tengas los cojones necesarios
y prefieras que se te vaya sola
(que para eso es muy buena)
de a poco.
Hasta que sin tener nada,
te deje sin nada
tirado...
Puto podrido despojo.
Como las sardinas.
¡Maldito domingo azul de mierda!
Febrero sin carnaval, 2019. CG EL.
maldito.
Maldito domingo por la mañana con su hipócrita cielo azul
brillante.
Y un silencio
que invita a mandarlo todo a la mierda
mostrándole el dedo medio, erguido, a la vida.
He puesto a cocinar unas sardinas
para los gatos.
Afuera los ricos amenazan a sus enemigos
-y a nosotros-
con descoñetarnos la vida
si sus enemigos
-y nosotros-
no los dejamos saquearnos a su antojo.
Jodernos a su antojo
usarnos a la carta.
Y sus enemigos se ríen
y nosotros nos cagamos
del miedo.
Solo escucho mi respirar en medio de este aire rancio.
Las sardinas hieden
no sé cómo a un gato u otro ser vivo
puede gustarle semejante bazofia.
Estoy solo.
Y desnudo.
Con el cerebro intoxicado
una mezcla de decepción con furia
¿Para qué coño sirve esta puta vida?
Se me atraviesa un espejo
miro en el a un tipo viejo, decadente,
gordo
pinche guevón cualquiera.
Desde el vacío la nada tiene una risa hueca
como de huesos que hierven al centro de una sopa.
Así debe lucir una lanza que viene a encajársete en la cara
sin que puedas hacer nada.
"Cabrón" -me espeta-
"Cielo", "cariño", "bello"...
La vida sirve para que te la quites
y regreses al vacío de donde nunca debiste salir.
...A menos que no tengas los cojones necesarios
y prefieras que se te vaya sola
(que para eso es muy buena)
de a poco.
Hasta que sin tener nada,
te deje sin nada
tirado...
Puto podrido despojo.
Como las sardinas.
¡Maldito domingo azul de mierda!
Febrero sin carnaval, 2019. CG EL.