la_piedra_insular
Poeta asiduo al portal
Maldita poesía de avestruz
entre los recovecos del silencio
te elevo con mi sangre para no pensar
ni un solo instante en ti.
El eco de los besos
regurgitan en mis pies
y la alborada clavada
como alfiler en las pupilas
izó mi soledad como miel
cada segundo al vaciar mi desolación
en frases menudas;
rogué una eternidad.
Ahora
perdona este desgano sepulcral;
creo es hora de abandonar.
Te eleve al fuego de la dicha
emancipando tu desdicha voraz
injerté cada uno de tus besos amargos en mi pecho
y te cobijé como un rinoceronte entre mis oídos
escuché cada una de tus heridas aun abiertas y
plasmé en uno que otro poema olvidado
la mente invernal que heredé de ti.
entre los recovecos del silencio
te elevo con mi sangre para no pensar
ni un solo instante en ti.
El eco de los besos
regurgitan en mis pies
y la alborada clavada
como alfiler en las pupilas
izó mi soledad como miel
cada segundo al vaciar mi desolación
en frases menudas;
rogué una eternidad.
Ahora
perdona este desgano sepulcral;
creo es hora de abandonar.
Te eleve al fuego de la dicha
emancipando tu desdicha voraz
injerté cada uno de tus besos amargos en mi pecho
y te cobijé como un rinoceronte entre mis oídos
escuché cada una de tus heridas aun abiertas y
plasmé en uno que otro poema olvidado
la mente invernal que heredé de ti.
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