Cris Cam
Poeta adicto al portal
Nocturna
A Mia
La misma almohada,
que compartió nuestros sueños,
que oyó de nuestros proyectos,
que escuchó nuestros besos,
hoy es mojada por nuestras lágrimas.
Las mismas sábanas,
que cobijaron nuestras ideas,
que sedaron nuestras espaldas,
que escondieron nuestras caricias,
hoy sufren por nuestras angustias.
Las mismas cobijas,
que abrigaron nuestra esperanza,
que alejaron nuestros inviernos,
que destilaron nuestros vapores,
hoy sienten el frío de nuestra distancia.
La misma cama,
que soportó nuestros retozos,
que albergó nuestra simiente,
que recogió nuestros humores,
hoy es testigo de nuestra ausencia.
La misma noche,
que iluminó nuestros desvelos,
que prolongó nuestra alegría,
que descansó nuestras batallas,
hoy esconde nuestras huidas.
1996
A Mia
La misma almohada,
que compartió nuestros sueños,
que oyó de nuestros proyectos,
que escuchó nuestros besos,
hoy es mojada por nuestras lágrimas.
Las mismas sábanas,
que cobijaron nuestras ideas,
que sedaron nuestras espaldas,
que escondieron nuestras caricias,
hoy sufren por nuestras angustias.
Las mismas cobijas,
que abrigaron nuestra esperanza,
que alejaron nuestros inviernos,
que destilaron nuestros vapores,
hoy sienten el frío de nuestra distancia.
La misma cama,
que soportó nuestros retozos,
que albergó nuestra simiente,
que recogió nuestros humores,
hoy es testigo de nuestra ausencia.
La misma noche,
que iluminó nuestros desvelos,
que prolongó nuestra alegría,
que descansó nuestras batallas,
hoy esconde nuestras huidas.
1996