Cris Cam
Poeta adicto al portal
Damaris
1
Quizá un poco más cerca.
Aunque me parezcan tus susurros tan lejanos.
¿Cual es la frecuencia de tu pulso?
Quizá la misma que el eco del teléfono.
Nena de besos húmedos,
calcomanías de cuellos metálicos,
catapulta de marionetas,
Algo se ríe sobre tus sábanas
Cerrar los ojos y verte.
No escondas tus caderas.
Tus pechos infinitos.
Que me diluiste en tu corazón.
No me hagas trampas.
Probaste el poder de Merlín.
La flauta de Hamelín.
Ocus Pocus.
Levitaré en este éxtasis
hasta que Freud chasquee sus dedos.
2
¿Que quedará de mi piel luego de tu cintura?
Si tu voz eléctrica me eriza las comisuras.
Me retorceré de placer en tus llamas.
Me he encendido en cada una de tus velas,
me he derretido en cada uno de tus quejidos.
Ya se acerca la ronda,
la pira esta lista,
no se si son capuchas,
inquisición o danza del fuego.
Tu walkman sintoniza distinto,
vos escucharás salsa
yo este rock&blue
ríspido, áspero y mortal.
Prepará el fuego,
avivalo con gotas de tus orgasmos,
que me sumerjeré en él.
Hefesto me prestó esta fragua.
Construiré un cometa danzante,
un caldero caminante,
para montarme en los desiertos.
3
No escuches lamentos,
comeré el alquitrán de los caminos,
la pintura de las líneas amarillas,
me bañaré en el polvo de las rutas.
Deberé caminar para encontrarte.
Vuela tu pelo,
mi manos sostienen tu cintura,
gira el mundo.
Tengo tu piel en mis palmas.
Tus pechos en mi boca.
Detrás de tus alas anidaré espumas,
mis uñas serpentean en los huecos de tus vértebras,
mis yemas levan anclas en los nudos de tu espalda,
mi boca borbora la sal de tu ombligo,
perezco incontinente en la vastedad de tu continente.
Atraparé cada compás de péndulo,
que gira abejorro en la frialdad de mi noche,
no dejaré que tu voz se disipe en el eco,
creeré que una mariposa se enreda en el espiral.
1
Quizá un poco más cerca.
Aunque me parezcan tus susurros tan lejanos.
¿Cual es la frecuencia de tu pulso?
Quizá la misma que el eco del teléfono.
Nena de besos húmedos,
calcomanías de cuellos metálicos,
catapulta de marionetas,
Algo se ríe sobre tus sábanas
Cerrar los ojos y verte.
No escondas tus caderas.
Tus pechos infinitos.
Que me diluiste en tu corazón.
No me hagas trampas.
Probaste el poder de Merlín.
La flauta de Hamelín.
Ocus Pocus.
Levitaré en este éxtasis
hasta que Freud chasquee sus dedos.
2
¿Que quedará de mi piel luego de tu cintura?
Si tu voz eléctrica me eriza las comisuras.
Me retorceré de placer en tus llamas.
Me he encendido en cada una de tus velas,
me he derretido en cada uno de tus quejidos.
Ya se acerca la ronda,
la pira esta lista,
no se si son capuchas,
inquisición o danza del fuego.
Tu walkman sintoniza distinto,
vos escucharás salsa
yo este rock&blue
ríspido, áspero y mortal.
Prepará el fuego,
avivalo con gotas de tus orgasmos,
que me sumerjeré en él.
Hefesto me prestó esta fragua.
Construiré un cometa danzante,
un caldero caminante,
para montarme en los desiertos.
3
No escuches lamentos,
comeré el alquitrán de los caminos,
la pintura de las líneas amarillas,
me bañaré en el polvo de las rutas.
Deberé caminar para encontrarte.
Vuela tu pelo,
mi manos sostienen tu cintura,
gira el mundo.
Tengo tu piel en mis palmas.
Tus pechos en mi boca.
Detrás de tus alas anidaré espumas,
mis uñas serpentean en los huecos de tus vértebras,
mis yemas levan anclas en los nudos de tu espalda,
mi boca borbora la sal de tu ombligo,
perezco incontinente en la vastedad de tu continente.
Atraparé cada compás de péndulo,
que gira abejorro en la frialdad de mi noche,
no dejaré que tu voz se disipe en el eco,
creeré que una mariposa se enreda en el espiral.