Elemental

Cris Cam

Poeta adicto al portal
Elemental

Aire

Puedo respirar tu aliento, volar en tus alas,
viajar en tus sueños, flamear en tus vientos.

Niña oxigeno, niña pájaro, ¿no ves mis alas negras mudar de blanco?
No cantes de rosas de azúcar, ¿no ves mis garras temblar de tiempo?
No anides árboles de papel, ¿no ves mis ojos anochecer mieles?

Puedo vigilar montañas de nieve y granito,
deshacer nubes de algodón, atrapar carroña vital.
Pero no silbar tus melodías.

Niña soplo, niña aire,
¿No escuchás mis batidos de plumas; golpear insondables contra las cuevas?
Tu pico virgen de sangre seca, no entiende cantos rapaces.
Y el instinto me vuelve a traer,
a esta llanura, de copos y de bayas,
para no cazarte, ni graznarte.
Sólo morir cazado por una mariposa.

Agua

Es como estar sumergido, desde siglos,
en un océano de Peperland, o en el Planeta B512,
esperando Submarinos Amarillos,
que me quiten a los Malditos Azules,
o un cometa que me lleve, a la hora exacta,
a conversar con el zorro.

Y hoy en esta pecera de luces,
siento tu presencia líquida e inefable,
discurriendo burbujas mágicas, ninfa de mar.
En medio de balanzas, carneros y cangrejos.

Flotan las rimas ausentes,
un tango quedó colgado de un piano,
un Hobbit baja de una ladera Chilena,
creo que Hugo reencarnó mujer,
el mate está frío.
Un Lobo duerme olvidado de Siberia.
¡Cierto no sos Sirena! Pero me parecía.

Espero que no me escuches.
Dejame nadar en mi mar muerto.
Lejos de tus escamas, tus aguas bautismales, tus branquias rojas.

¡No cantes más poesía, irresponsable!
Dejame con mis ahogos de imprudencia;
llorar mis melodías de taludes
Hace tantos cataclismos que estoy en este mar.
Esperando morir de anzuelos y redes.

Siempre que afloro a superficie,
con mis pieles sáuricas,
muero de sed de néctar.


Tierra

Persigo presas de sangre caliente,
las alcanzo, las rodeo, me agazapo,
y nunca doy el salto.

Tengo aún una vieja herida,
de una serpiente de aire,
aquí en el pecho.
De la noche de luna ausente,
en que se apareó con un escorpión.

Tengo dos almas y un solo cuerpo,
un alma espejada de llanuras,
libre y sensual,
que se abalanza a tus pies.
Otra carcel y cobardía,
que se espanta de tu pureza.

Soy fiera y soy presa.
Mostrando dientes,
versos encendidos;
Sufriendo dentellladas,
conjuros autocumplidos.
Una piel y dos sentimientos.

Soy un caballo manso e indomable,
cansado y desdentado,
esperando con crines sin vientos,
tus riendas suaves,
tus susurros de cielo,
tus terrones de azúcar.

Soy Quirón y soy Quijote,
peleando con molinos y educando a Aquiles
Confundo los jardines con mesetas,
Whitman con Shakespeare,
Violeta con Alfonsina,
Mozart con Piazzola,
vírgenes con madres,
niñas con señoras.

No es de tu mano de artista,
que comeré flores y alfalfa,
mi lomo quebrado de espantos,
ya no tira arados,
ni alcanza metas,
no tengo hocico de ríos.

Creo que partiré;
sin adiós,
donde tus oyuelos de seda;
no me alcancen.

Fuego

Hay un fuego inextinguible;
los siento en mi estómago de úlceras,
en mis tintas sin piel;
en mis altares sin diosas,
en mis amores sin razones.

De que fuego es este infierno,
de rejas que nadie dibujó,
de palabras que nunca pronuncié;
de hijos nunca veré,
de la belleza de la inocencia.

¿Como es que siempre caigo,
inexorablemente,
dentro de los volcanes de seda,
quemándome, una y otra vez,
de brisa suave,
de colores primarios,
de imágenes cándidas?

¿Seré yo quien, distraído,
raspo mis mechas húmedas,
creyéndolas faroles de luciérnagas,
estallándome magmas de venas?

¿Porque Vulcano y Cronos,
se confabularon en mi contra?
¿Porque en vez de cerrar mi almanaque;
incendian mi mortaja?

Y yo que no entendía a Lugones,
que no entendió a Quiroga;
que no entendió a Palacios,
que no entendió a Hemingway.

Entró como un colibrí,
a picotear mis flores negras,
cuando yo estaba buscando,
en la simpleza de piezas sucias,
en el verbo de los herejes;
una excusa para adormecer mi vida,
un pretexto para olvidar a Dios.


Alquimia

¿Quien podrá entender esta llaga?

¿Mi amiga cómplice de mis noches de luna verde;
en una calma de resignaciones motoras,
y respiración mecánica,
testigo de mi amor imposible a La Gringo,
paseándola por Lezama y Lavalle?
¿El viejo banco de Parque Centenario,
oráculo insensible,
que sabía que el viento era más intenso que mis sueños?

¿Mi amiga de pasar suave, la de la paz etérea,
que guarda un secreto de piratas.
De soles en virgo, runas y arcanos?

¡No!
No hay quien pueda,
con esta hoguera, este ahogo.
Ni una flecha de mi arco,
Ni una espina de su rosa.

¿Donde podrán descansar,
los poetas enamorados;
de la belleza de los parapentes?

2000
 
Elemental

Aire

Puedo respirar tu aliento, volar en tus alas,
viajar en tus sueños, flamear en tus vientos.

Niña oxigeno, niña pájaro, ¿no ves mis alas negras mudar de blanco?
No cantes de rosas de azúcar, ¿no ves mis garras temblar de tiempo?
No anides árboles de papel, ¿no ves mis ojos anochecer mieles?

Puedo vigilar montañas de nieve y granito,
deshacer nubes de algodón, atrapar carroña vital.
Pero no silbar tus melodías.

Niña soplo, niña aire,
¿No escuchás mis batidos de plumas; golpear insondables contra las cuevas?
Tu pico virgen de sangre seca, no entiende cantos rapaces.
Y el instinto me vuelve a traer,
a esta llanura, de copos y de bayas,
para no cazarte, ni graznarte.
Sólo morir cazado por una mariposa.

Agua

Es como estar sumergido, desde siglos,
en un océano de Peperland, o en el Planeta B512,
esperando Submarinos Amarillos,
que me quiten a los Malditos Azules,
o un cometa que me lleve, a la hora exacta,
a conversar con el zorro.

Y hoy en esta pecera de luces,
siento tu presencia líquida e inefable,
discurriendo burbujas mágicas, ninfa de mar.
En medio de balanzas, carneros y cangrejos.

Flotan las rimas ausentes,
un tango quedó colgado de un piano,
un Hobbit baja de una ladera Chilena,
creo que Hugo reencarnó mujer,
el mate está frío.
Un Lobo duerme olvidado de Siberia.
¡Cierto no sos Sirena! Pero me parecía.

Espero que no me escuches.
Dejame nadar en mi mar muerto.
Lejos de tus escamas, tus aguas bautismales, tus branquias rojas.

¡No cantes más poesía, irresponsable!
Dejame con mis ahogos de imprudencia;
llorar mis melodías de taludes
Hace tantos cataclismos que estoy en este mar.
Esperando morir de anzuelos y redes.

Siempre que afloro a superficie,
con mis pieles sáuricas,
muero de sed de néctar.


Tierra

Persigo presas de sangre caliente,
las alcanzo, las rodeo, me agazapo,
y nunca doy el salto.

Tengo aún una vieja herida,
de una serpiente de aire,
aquí en el pecho.
De la noche de luna ausente,
en que se apareó con un escorpión.

Tengo dos almas y un solo cuerpo,
un alma espejada de llanuras,
libre y sensual,
que se abalanza a tus pies.
Otra carcel y cobardía,
que se espanta de tu pureza.

Soy fiera y soy presa.
Mostrando dientes,
versos encendidos;
Sufriendo dentellladas,
conjuros autocumplidos.
Una piel y dos sentimientos.

Soy un caballo manso e indomable,
cansado y desdentado,
esperando con crines sin vientos,
tus riendas suaves,
tus susurros de cielo,
tus terrones de azúcar.

Soy Quirón y soy Quijote,
peleando con molinos y educando a Aquiles
Confundo los jardines con mesetas,
Whitman con Shakespeare,
Violeta con Alfonsina,
Mozart con Piazzola,
vírgenes con madres,
niñas con señoras.

No es de tu mano de artista,
que comeré flores y alfalfa,
mi lomo quebrado de espantos,
ya no tira arados,
ni alcanza metas,
no tengo hocico de ríos.

Creo que partiré;
sin adiós,
donde tus oyuelos de seda;
no me alcancen.

Fuego

Hay un fuego inextinguible;
los siento en mi estómago de úlceras,
en mis tintas sin piel;
en mis altares sin diosas,
en mis amores sin razones.

De que fuego es este infierno,
de rejas que nadie dibujó,
de palabras que nunca pronuncié;
de hijos nunca veré,
de la belleza de la inocencia.

¿Como es que siempre caigo,
inexorablemente,
dentro de los volcanes de seda,
quemándome, una y otra vez,
de brisa suave,
de colores primarios,
de imágenes cándidas?

¿Seré yo quien, distraído,
raspo mis mechas húmedas,
creyéndolas faroles de luciérnagas,
estallándome magmas de venas?

¿Porque Vulcano y Cronos,
se confabularon en mi contra?
¿Porque en vez de cerrar mi almanaque;
incendian mi mortaja?

Y yo que no entendía a Lugones,
que no entendió a Quiroga;
que no entendió a Palacios,
que no entendió a Hemingway.

Entró como un colibrí,
a picotear mis flores negras,
cuando yo estaba buscando,
en la simpleza de piezas sucias,
en el verbo de los herejes;
una excusa para adormecer mi vida,
un pretexto para olvidar a Dios.


Alquimia

¿Quien podrá entender esta llaga?

¿Mi amiga cómplice de mis noches de luna verde;
en una calma de resignaciones motoras,
y respiración mecánica,
testigo de mi amor imposible a La Gringo,
paseándola por Lezama y Lavalle?
¿El viejo banco de Parque Centenario,
oráculo insensible,
que sabía que el viento era más intenso que mis sueños?

¿Mi amiga de pasar suave, la de la paz etérea,
que guarda un secreto de piratas.
De soles en virgo, runas y arcanos?

¡No!
No hay quien pueda,
con esta hoguera, este ahogo.
Ni una flecha de mi arco,
Ni una espina de su rosa.

¿Donde podrán descansar,
los poetas enamorados;
de la belleza de los parapentes?

2000
Hoy me habías llamado la atención ya bastante, pero ahora estoy oficialmente impresionado. Saludos cordiales, Cris.
 
Un gran trabajo, versos profundos que nos recrean imágenes surrealistas y de variadas vivencias.
Un placer leerte y disfrutar de tu poesía, felicitaciones por tan buena obra.
Un abrazo fraterno poeta.
 
Elemental

Aire

Puedo respirar tu aliento, volar en tus alas,
viajar en tus sueños, flamear en tus vientos.

Niña oxigeno, niña pájaro, ¿no ves mis alas negras mudar de blanco?
No cantes de rosas de azúcar, ¿no ves mis garras temblar de tiempo?
No anides árboles de papel, ¿no ves mis ojos anochecer mieles?

Puedo vigilar montañas de nieve y granito,
deshacer nubes de algodón, atrapar carroña vital.
Pero no silbar tus melodías.

Niña soplo, niña aire,
¿No escuchás mis batidos de plumas; golpear insondables contra las cuevas?
Tu pico virgen de sangre seca, no entiende cantos rapaces.
Y el instinto me vuelve a traer,
a esta llanura, de copos y de bayas,
para no cazarte, ni graznarte.
Sólo morir cazado por una mariposa.

Agua

Es como estar sumergido, desde siglos,
en un océano de Peperland, o en el Planeta B512,
esperando Submarinos Amarillos,
que me quiten a los Malditos Azules,
o un cometa que me lleve, a la hora exacta,
a conversar con el zorro.

Y hoy en esta pecera de luces,
siento tu presencia líquida e inefable,
discurriendo burbujas mágicas, ninfa de mar.
En medio de balanzas, carneros y cangrejos.

Flotan las rimas ausentes,
un tango quedó colgado de un piano,
un Hobbit baja de una ladera Chilena,
creo que Hugo reencarnó mujer,
el mate está frío.
Un Lobo duerme olvidado de Siberia.
¡Cierto no sos Sirena! Pero me parecía.

Espero que no me escuches.
Dejame nadar en mi mar muerto.
Lejos de tus escamas, tus aguas bautismales, tus branquias rojas.

¡No cantes más poesía, irresponsable!
Dejame con mis ahogos de imprudencia;
llorar mis melodías de taludes
Hace tantos cataclismos que estoy en este mar.
Esperando morir de anzuelos y redes.

Siempre que afloro a superficie,
con mis pieles sáuricas,
muero de sed de néctar.


Tierra

Persigo presas de sangre caliente,
las alcanzo, las rodeo, me agazapo,
y nunca doy el salto.

Tengo aún una vieja herida,
de una serpiente de aire,
aquí en el pecho.
De la noche de luna ausente,
en que se apareó con un escorpión.

Tengo dos almas y un solo cuerpo,
un alma espejada de llanuras,
libre y sensual,
que se abalanza a tus pies.
Otra carcel y cobardía,
que se espanta de tu pureza.

Soy fiera y soy presa.
Mostrando dientes,
versos encendidos;
Sufriendo dentellladas,
conjuros autocumplidos.
Una piel y dos sentimientos.

Soy un caballo manso e indomable,
cansado y desdentado,
esperando con crines sin vientos,
tus riendas suaves,
tus susurros de cielo,
tus terrones de azúcar.

Soy Quirón y soy Quijote,
peleando con molinos y educando a Aquiles
Confundo los jardines con mesetas,
Whitman con Shakespeare,
Violeta con Alfonsina,
Mozart con Piazzola,
vírgenes con madres,
niñas con señoras.

No es de tu mano de artista,
que comeré flores y alfalfa,
mi lomo quebrado de espantos,
ya no tira arados,
ni alcanza metas,
no tengo hocico de ríos.

Creo que partiré;
sin adiós,
donde tus oyuelos de seda;
no me alcancen.

Fuego

Hay un fuego inextinguible;
los siento en mi estómago de úlceras,
en mis tintas sin piel;
en mis altares sin diosas,
en mis amores sin razones.

De que fuego es este infierno,
de rejas que nadie dibujó,
de palabras que nunca pronuncié;
de hijos nunca veré,
de la belleza de la inocencia.

¿Como es que siempre caigo,
inexorablemente,
dentro de los volcanes de seda,
quemándome, una y otra vez,
de brisa suave,
de colores primarios,
de imágenes cándidas?

¿Seré yo quien, distraído,
raspo mis mechas húmedas,
creyéndolas faroles de luciérnagas,
estallándome magmas de venas?

¿Porque Vulcano y Cronos,
se confabularon en mi contra?
¿Porque en vez de cerrar mi almanaque;
incendian mi mortaja?

Y yo que no entendía a Lugones,
que no entendió a Quiroga;
que no entendió a Palacios,
que no entendió a Hemingway.

Entró como un colibrí,
a picotear mis flores negras,
cuando yo estaba buscando,
en la simpleza de piezas sucias,
en el verbo de los herejes;
una excusa para adormecer mi vida,
un pretexto para olvidar a Dios.


Alquimia

¿Quien podrá entender esta llaga?

¿Mi amiga cómplice de mis noches de luna verde;
en una calma de resignaciones motoras,
y respiración mecánica,
testigo de mi amor imposible a La Gringo,
paseándola por Lezama y Lavalle?
¿El viejo banco de Parque Centenario,
oráculo insensible,
que sabía que el viento era más intenso que mis sueños?

¿Mi amiga de pasar suave, la de la paz etérea,
que guarda un secreto de piratas.
De soles en virgo, runas y arcanos?

¡No!
No hay quien pueda,
con esta hoguera, este ahogo.
Ni una flecha de mi arco,
Ni una espina de su rosa.

¿Donde podrán descansar,
los poetas enamorados;
de la belleza de los parapentes?

2000
Nada en estos versos es superfluo. Parecen escritos a sangre y fuego.
De lo mejor que he leido.
Honesto. Brutal. Genial.
(como el appetite for destruction)
 

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