Mayca
ES EL MOMENTO DE DESPERTAR A LA ESPIRITUALIDAD
Y yo buscándote entre las olas y detrás el abismo, haciendo uso de su devorador paisaje, abrumando y pecando de incierto, recordando que todo tiene un límite hasta llegar al mar y aún nadando las fuerzas acaban, no sin antes en el aterrador deseo
de ir contra las olas, te vas reteniendo hasta el punto de morir en el intento.
Y es así, cuando ves que tienes voluntad pero la realidad te vence, donde un revoltijo de ideas y un sin sentido de palabras llenas pero a la vez pesadas y empalagosas de digerir intentan entrar en tu organismo y tú como que no haces la digestión, te revuelves y desganada y sin ánimos dejas que se vayan por donde mismo vinieron.
Y es así, cuando te has pegado 5 meses queriendo masticar lo inmasticable, queriendo resistir lo irresistible, queriendo depurar las palabras tóxicas que envenenan tus neuronas y lo único que consiguen es la frustración de aprender lo mínimo y de vencer los ánimos que un día iluminaba mi ilusión.
Y es así cuando por estas calles desiertas y mi caminar ligero se va deteniendo lentamente para acabar en un agujero.
Alegato a lo que un día perfumaba mi vida, ahora enl a realidad de mi vida, aún preparada para el segundo examen, si se invirtieran los términos, cabría alguna
posibilidad pero entrando las palabras de lleno, como no me dedique a escribir poesía, este especímenes de palabras del siglo de oro, quedan reducidas a sálvese quien pueda y el que no a la calle.
de ir contra las olas, te vas reteniendo hasta el punto de morir en el intento.
Y es así, cuando ves que tienes voluntad pero la realidad te vence, donde un revoltijo de ideas y un sin sentido de palabras llenas pero a la vez pesadas y empalagosas de digerir intentan entrar en tu organismo y tú como que no haces la digestión, te revuelves y desganada y sin ánimos dejas que se vayan por donde mismo vinieron.
Y es así, cuando te has pegado 5 meses queriendo masticar lo inmasticable, queriendo resistir lo irresistible, queriendo depurar las palabras tóxicas que envenenan tus neuronas y lo único que consiguen es la frustración de aprender lo mínimo y de vencer los ánimos que un día iluminaba mi ilusión.
Y es así cuando por estas calles desiertas y mi caminar ligero se va deteniendo lentamente para acabar en un agujero.
Alegato a lo que un día perfumaba mi vida, ahora enl a realidad de mi vida, aún preparada para el segundo examen, si se invirtieran los términos, cabría alguna
posibilidad pero entrando las palabras de lleno, como no me dedique a escribir poesía, este especímenes de palabras del siglo de oro, quedan reducidas a sálvese quien pueda y el que no a la calle.
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