Sentada en el medio de la soledad
he encontrado
el acceso
a mi tranquilidad.
Siempre en movimiento mi serenidad
se mantiene como una boya
en un mar con resaca,
moviéndose apenas
mientras que el vientre salado
se retuerce inquieto.
He braceado contra corriente,
he saltado,
he buscado…
y agotada
he aprendido a flotar,
a ser boya en el mar,
insignificante
pacifica,
pero atada a la tierra
para que los que se agitan
puedan flotar,
para señalar la hondura del agua,
para descansar.
Cuando encontré mi insignificancia
vi el centro de quien era.
Asomó la noche
y no tuve miedo.
Me quedé sola y me alegré,
me acompañaron y disfruté.
he encontrado
el acceso
a mi tranquilidad.
Siempre en movimiento mi serenidad
se mantiene como una boya
en un mar con resaca,
moviéndose apenas
mientras que el vientre salado
se retuerce inquieto.
He braceado contra corriente,
he saltado,
he buscado…
y agotada
he aprendido a flotar,
a ser boya en el mar,
insignificante
pacifica,
pero atada a la tierra
para que los que se agitan
puedan flotar,
para señalar la hondura del agua,
para descansar.
Cuando encontré mi insignificancia
vi el centro de quien era.
Asomó la noche
y no tuve miedo.
Me quedé sola y me alegré,
me acompañaron y disfruté.