Que tu y la hierba sean una alfombra de margaritas que cubran mis pies
que todo lo tangible te regrese a puerto
que la mañana sea un constante equilibrio positivo al despertar.
Que vengas un día cualquiera cargando en los brazos un poco de lluvia
y permanezcas por siempre en mi memoria.
Que sigas trayéndome por la noche el rumor de los pájaros e inventando cuentos de mareas que ya no existen.
Que deposites tu desgano en mí
y desde la cortina de tus párpados me mires como se miran atardeceres rojos.
Que el corazón se te salga por la boca y cuando inspires
lo que brote de ese respiro sean peces de colores
y así con cada invocación al universo descalzo y de rodillas me pidas amor las veinticuatro horas del día.
que todo lo tangible te regrese a puerto
que la mañana sea un constante equilibrio positivo al despertar.
Que vengas un día cualquiera cargando en los brazos un poco de lluvia
y permanezcas por siempre en mi memoria.
Que sigas trayéndome por la noche el rumor de los pájaros e inventando cuentos de mareas que ya no existen.
Que deposites tu desgano en mí
y desde la cortina de tus párpados me mires como se miran atardeceres rojos.
Que el corazón se te salga por la boca y cuando inspires
lo que brote de ese respiro sean peces de colores
y así con cada invocación al universo descalzo y de rodillas me pidas amor las veinticuatro horas del día.
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