viktor Huno
Le poéte
Turbado bajo el filo de tu falda
mi cárcel fría desaparecía,
las noches se pintaban de esmeralda,
tu verbo me llenaba de alegría;
trenzando tus abrazos a mi espalda
tallabas en mis huesos armonía,
sirena, diosa cálida del mar
entréname en perder y no rogar.
Ahora que tu cuerpo es continente
y alberga mil desiertos de sulfuro
reseca mi garganta grita, ¡Urgente,
regresa con tus besos de cianuro!,
así de mis sollozos sean fuente
y muerte de mi orgullo más oscuro
así, pelee a muerte el corazón
y grite la conciencia con razón.
Imbécil ser producto del desierto
que vuelves a beber, mujer infecta,
regresa tus agallas a tu huerto,
¡entiende!, que la vida no es perfecta
y el rostro del amor es feo injerto,
olvida el corazón y su imperfecta
razón, ¡recuerda tu felicidad,
recitando a la luna en soledad!
mi cárcel fría desaparecía,
las noches se pintaban de esmeralda,
tu verbo me llenaba de alegría;
trenzando tus abrazos a mi espalda
tallabas en mis huesos armonía,
sirena, diosa cálida del mar
entréname en perder y no rogar.
Ahora que tu cuerpo es continente
y alberga mil desiertos de sulfuro
reseca mi garganta grita, ¡Urgente,
regresa con tus besos de cianuro!,
así de mis sollozos sean fuente
y muerte de mi orgullo más oscuro
así, pelee a muerte el corazón
y grite la conciencia con razón.
Imbécil ser producto del desierto
que vuelves a beber, mujer infecta,
regresa tus agallas a tu huerto,
¡entiende!, que la vida no es perfecta
y el rostro del amor es feo injerto,
olvida el corazón y su imperfecta
razón, ¡recuerda tu felicidad,
recitando a la luna en soledad!
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