Finalmente se esparcen....

Camy

Camelia Miranda
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Retumba en el viento
la pregunta sin respuesta.
El asedio de un latido sin fortuna,
de la sangre atenuada,
de un silbido jadeando
una bocanada lastimera.


Y la incógnita esbozada,
se pierde en el cielo
con una lágrima espesa,
un grito mordiendo la vida
aferrada a la nulidad de un acertijo,
cuando el deceso doblega una esperanza.

-Me abruma-
la despedida tan temprana,
el severo y muy injusto sentido;
de apagar el incendio,
de mutilar cada vereda,
y derribar en un acto, tanta batalla.


Aún no entiendo
el color de esta tarde.
La vacuidad impostergable,
en una lluvia de tristeza
que cae sobre la fiel madera,
entonando la impotencia
que se ahoga en un puño.
Y en el necesario minuto silente,
que se eleva,
acallando la brisa,
mientras la tierra cierra un ciclo,
bajo la luz de los recuerdos;
al amparo de cada abrazo,
cada verbo,
cada mirada,
que funde con la hierba,
sólo el adiós de la carne,
la palidez de los labios
y entre las manos tranquilas,

las flores…


que finalmente se esparcen.

 
Desolador tema expresado con una elocuencia sorprendente. Demuestra tu talento como poeta y eleva tu arte a un sitial cimero.
 
Última edición:
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Retumba en el viento
la pregunta sin respuesta.
El asedio de un latido sin fortuna,
de la sangre atenuada,
de un silbido jadeando
una bocanada lastimera.


Y la incógnita esbozada,
se pierde en el cielo
con una lágrima espesa,
un grito mordiendo la vida
aferrada a la nulidad de un acertijo,
cuando el deceso doblega una esperanza.

-Me abruma-
la despedida tan temprana,
el severo y muy injusto sentido;
de apagar el incendio,
de mutilar cada vereda,
y derribar en un acto, tanta batalla.


Aún no entiendo
el color de esta tarde.
La vacuidad impostergable,
en una lluvia de tristeza
que cae sobre la fiel madera,
entonando la impotencia
que se ahoga en un puño.
Y en el necesario minuto silente,
que se eleva,
acallando la brisa,
mientras la tierra cierra un ciclo,
bajo la luz de los recuerdos;
al amparo de cada abrazo,
cada verbo,
cada mirada,
que funde con la hierba,
sólo el adiós de la carne,
la palidez de los labios
y entre las manos tranquilas,

las flores…


que finalmente se esparcen.

Excelente poema. Sólo el adiós de la carne, el alma no muere.
Saludos
 
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Retumba en el viento
la pregunta sin respuesta.
El asedio de un latido sin fortuna,
de la sangre atenuada,
de un silbido jadeando
una bocanada lastimera.


Y la incógnita esbozada,
se pierde en el cielo
con una lágrima espesa,
un grito mordiendo la vida
aferrada a la nulidad de un acertijo,
cuando el deceso doblega una esperanza.

-Me abruma-
la despedida tan temprana,
el severo y muy injusto sentido;
de apagar el incendio,
de mutilar cada vereda,
y derribar en un acto, tanta batalla.


Aún no entiendo
el color de esta tarde.
La vacuidad impostergable,
en una lluvia de tristeza
que cae sobre la fiel madera,
entonando la impotencia
que se ahoga en un puño.
Y en el necesario minuto silente,
que se eleva,
acallando la brisa,
mientras la tierra cierra un ciclo,
bajo la luz de los recuerdos;
al amparo de cada abrazo,
cada verbo,
cada mirada,
que funde con la hierba,
sólo el adiós de la carne,
la palidez de los labios
y entre las manos tranquilas,

las flores…


que finalmente se esparcen.

Formas que se congelan en una melancolia de ritmos
que van perdiendo el drenaje fisico para quedarse
en una evanescencia donde los golpes de tristeza
se elevan a ese espacio del alma produciendo
un recorrido de sinceridad nostalgica. excelente.
saludos amables de luzyabsenta
 
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Retumba en el viento
la pregunta sin respuesta.
El asedio de un latido sin fortuna,
de la sangre atenuada,
de un silbido jadeando
una bocanada lastimera.


Y la incógnita esbozada,
se pierde en el cielo
con una lágrima espesa,
un grito mordiendo la vida
aferrada a la nulidad de un acertijo,
cuando el deceso doblega una esperanza.

-Me abruma-
la despedida tan temprana,
el severo y muy injusto sentido;
de apagar el incendio,
de mutilar cada vereda,
y derribar en un acto, tanta batalla.


Aún no entiendo
el color de esta tarde.
La vacuidad impostergable,
en una lluvia de tristeza
que cae sobre la fiel madera,
entonando la impotencia
que se ahoga en un puño.
Y en el necesario minuto silente,
que se eleva,
acallando la brisa,
mientras la tierra cierra un ciclo,
bajo la luz de los recuerdos;
al amparo de cada abrazo,
cada verbo,
cada mirada,
que funde con la hierba,
sólo el adiós de la carne,
la palidez de los labios
y entre las manos tranquilas,

las flores…


que finalmente se esparcen.


Camy, pocas veces un poema me conmueve tan profundamente que me deja sin palabras.
Este es uno que se siente tan plenamente por como lo construiste, que las palabras siempre terminan resultando escasas.
Lo que sí se puede expresar es el talento que te sobra.
Un abrazo, y me alegra verte publicando de nuevo :)
 
Camy, pocas veces un poema me conmueve tan profundamente que me deja sin palabras.
Este es uno que se siente tan plenamente por como lo construiste, que las palabras siempre terminan resultando escasas.
Lo que sí se puede expresar es el talento que te sobra.
Un abrazo, y me alegra verte publicando de nuevo :)
Y tras estos trazos, las pérdidas inevitables Cecy. Y es bueno exhalar también su paso..
Gracias por el recorrido y tus palabras cercanas.
Un abrazo
Camelia
 
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Retumba en el viento
la pregunta sin respuesta.
El asedio de un latido sin fortuna,
de la sangre atenuada,
de un silbido jadeando
una bocanada lastimera.


Y la incógnita esbozada,
se pierde en el cielo
con una lágrima espesa,
un grito mordiendo la vida
aferrada a la nulidad de un acertijo,
cuando el deceso doblega una esperanza.

-Me abruma-
la despedida tan temprana,
el severo y muy injusto sentido;
de apagar el incendio,
de mutilar cada vereda,
y derribar en un acto, tanta batalla.


Aún no entiendo
el color de esta tarde.
La vacuidad impostergable,
en una lluvia de tristeza
que cae sobre la fiel madera,
entonando la impotencia
que se ahoga en un puño.
Y en el necesario minuto silente,
que se eleva,
acallando la brisa,
mientras la tierra cierra un ciclo,
bajo la luz de los recuerdos;
al amparo de cada abrazo,
cada verbo,
cada mirada,
que funde con la hierba,
sólo el adiós de la carne,
la palidez de los labios
y entre las manos tranquilas,

las flores…


que finalmente se esparcen.

Bella melancolía esparce su profundo lirismo en estos versos llenos de sentimiento nostálgico y de inmensa belleza. Como siempre, mi querida amiga, es un placer deleitarme en la lectura de tus letras, miles de besos para tu alma bella con todo mi cariño y toda mi admiración......muááááaacksssss...
 
Bella melancolía esparce su profundo lirismo en estos versos llenos de sentimiento nostálgico y de inmensa belleza. Como siempre, mi querida amiga, es un placer deleitarme en la lectura de tus letras, miles de besos para tu alma bella con todo mi cariño y toda mi admiración......muááááaacksssss...
Gracias bella Isabel por tu especial compañía y por tus palabras siempre tan cercanas y puntuales.
Un abrazo grande!!!!
Camelia
 
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Retumba en el viento
la pregunta sin respuesta.
El asedio de un latido sin fortuna,
de la sangre atenuada,
de un silbido jadeando
una bocanada lastimera.


Y la incógnita esbozada,
se pierde en el cielo
con una lágrima espesa,
un grito mordiendo la vida
aferrada a la nulidad de un acertijo,
cuando el deceso doblega una esperanza.

-Me abruma-
la despedida tan temprana,
el severo y muy injusto sentido;
de apagar el incendio,
de mutilar cada vereda,
y derribar en un acto, tanta batalla.


Aún no entiendo
el color de esta tarde.
La vacuidad impostergable,
en una lluvia de tristeza
que cae sobre la fiel madera,
entonando la impotencia
que se ahoga en un puño.
Y en el necesario minuto silente,
que se eleva,
acallando la brisa,
mientras la tierra cierra un ciclo,
bajo la luz de los recuerdos;
al amparo de cada abrazo,
cada verbo,
cada mirada,
que funde con la hierba,
sólo el adiós de la carne,
la palidez de los labios
y entre las manos tranquilas,

las flores…


que finalmente se esparcen.

un sentido poema, profundo y muy a tu estilo tan delicado de expresarte, saludos mi bella Camy
 
Ese caer el telòn que se adelanta a nuestros sueños y deshace los pensamientos e ilusiones fincados en el mañana.
Avatares de los corazones que parecen acoplarse y al final no se avienen lastimando sin quererlo el mundo de las ansiadas ilusiones.
Sentidos y bellos versos que penetran y sacuden.
Grato disfrutar tus letras.
mi saludo con afecto.
 
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Retumba en el viento
la pregunta sin respuesta.
El asedio de un latido sin fortuna,
de la sangre atenuada,
de un silbido jadeando
una bocanada lastimera.


Y la incógnita esbozada,
se pierde en el cielo
con una lágrima espesa,
un grito mordiendo la vida
aferrada a la nulidad de un acertijo,
cuando el deceso doblega una esperanza.

-Me abruma-
la despedida tan temprana,
el severo y muy injusto sentido;
de apagar el incendio,
de mutilar cada vereda,
y derribar en un acto, tanta batalla.


Aún no entiendo
el color de esta tarde.
La vacuidad impostergable,
en una lluvia de tristeza
que cae sobre la fiel madera,
entonando la impotencia
que se ahoga en un puño.
Y en el necesario minuto silente,
que se eleva,
acallando la brisa,
mientras la tierra cierra un ciclo,
bajo la luz de los recuerdos;
al amparo de cada abrazo,
cada verbo,
cada mirada,
que funde con la hierba,
sólo el adiós de la carne,
la palidez de los labios
y entre las manos tranquilas,

las flores…


que finalmente se esparcen.


Preciada Camy, no encuentro palabras para describir tal hermosura donde he caido en su profundidad. Aprovecho para felicitarte por este Lauro a tan sublime poema.
Recibe mis saludos cordiales Camy
 
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Retumba en el viento
la pregunta sin respuesta.
El asedio de un latido sin fortuna,
de la sangre atenuada,
de un silbido jadeando
una bocanada lastimera.


Y la incógnita esbozada,
se pierde en el cielo
con una lágrima espesa,
un grito mordiendo la vida
aferrada a la nulidad de un acertijo,
cuando el deceso doblega una esperanza.

-Me abruma-
la despedida tan temprana,
el severo y muy injusto sentido;
de apagar el incendio,
de mutilar cada vereda,
y derribar en un acto, tanta batalla.


Aún no entiendo
el color de esta tarde.
La vacuidad impostergable,
en una lluvia de tristeza
que cae sobre la fiel madera,
entonando la impotencia
que se ahoga en un puño.
Y en el necesario minuto silente,
que se eleva,
acallando la brisa,
mientras la tierra cierra un ciclo,
bajo la luz de los recuerdos;
al amparo de cada abrazo,
cada verbo,
cada mirada,
que funde con la hierba,
sólo el adiós de la carne,
la palidez de los labios
y entre las manos tranquilas,

las flores…


que finalmente se esparcen.


Camy muchas gracias por dejar una parte de tu alma y compartirla. Lo que no se si es bueno responder a esa pregunta. Quizá sea mejor que no tenga respuesta. Mejor elucubrar sobre ella antes que nos cierre la puerta y nos deje sin salida hacia ninguna parte. Todo es cíclico, todo tiene inicio y tiene fin; lo interesante sería que el fin no fuera definitivo, o quizá sí, quién sabe, pues un ciclo a medias puede ser catastrófico.
No se Camy, lo único que se es que soy un malvado, pues me ha gustado mucho ese poema lleno de tristeza y pena.
Un beso. José I.
 
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Retumba en el viento
la pregunta sin respuesta.
El asedio de un latido sin fortuna,
de la sangre atenuada,
de un silbido jadeando
una bocanada lastimera.


Y la incógnita esbozada,
se pierde en el cielo
con una lágrima espesa,
un grito mordiendo la vida
aferrada a la nulidad de un acertijo,
cuando el deceso doblega una esperanza.

-Me abruma-
la despedida tan temprana,
el severo y muy injusto sentido;
de apagar el incendio,
de mutilar cada vereda,
y derribar en un acto, tanta batalla.


Aún no entiendo
el color de esta tarde.
La vacuidad impostergable,
en una lluvia de tristeza
que cae sobre la fiel madera,
entonando la impotencia
que se ahoga en un puño.
Y en el necesario minuto silente,
que se eleva,
acallando la brisa,
mientras la tierra cierra un ciclo,
bajo la luz de los recuerdos;
al amparo de cada abrazo,
cada verbo,
cada mirada,
que funde con la hierba,
sólo el adiós de la carne,
la palidez de los labios
y entre las manos tranquilas,

las flores…


que finalmente se esparcen.

Bella tú melancolía Camy con tu gran lenguaje siempre tan sutil y delicada.
Muy lindo y bien acabado final de poesía, un placer pasear por tus letras bella...
Un abrazo grande desde mis olas, feliz tarde grandiosa poeta.
 
Ese caer el telòn que se adelanta a nuestros sueños y deshace los pensamientos e ilusiones fincados en el mañana.
Avatares de los corazones que parecen acoplarse y al final no se avienen lastimando sin quererlo el mundo de las ansiadas ilusiones.
Sentidos y bellos versos que penetran y sacuden.
Grato disfrutar tus letras.
mi saludo con afecto.
Hace tiempo lo escribí y reflejan como hoy mi sentir.
Gracias bluenote por tus sentidas palabras
Un abrazo hasta tu espacio
Camelia
 

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