marquelo
Negrito villero
Acomodo mi aliento calaverico
frente a su voz aún liquida
su trazo otoñal
ahora estacionado con el color de las cenizas se asienta bajo mis pies desnudos ;
la gestación del rezo en codicia,
la vida artificial del sombrero donde los pájaros yacen revueltos
picoteando la espera;
y esos saltos de luz aún
en dos piernas litigantes.
A su manera
soy el espectador de los cien mil ojos
el portero de la muerte corregida después de la vida
soy su Esfinge arenosa del insomnio.