Andreas
Poeta adicto al portal
El cuervo
De luto y sutil rodeas
sobre curtida mazorca
y planeas sin reposo
perforando a sol y a sombra.
Tu variedad comestible
con armonía no entona,
pues residuos desiguales
ya mezclados, menú forman.
La cebada de tu dieta
tu complacencia desborda,
Ecuador, cálido en frutos
con su delicia cuantiosa,
es banquete de tu mesa
porque en tu pico rebota.
Si el ahorro insuficiente
de falta en ti dejó impronta,
cual detective capcioso
al lobo plomizo escoltas,
ansiando que te conceda
de sus sobras la carroña.
Caudillo, más no de infantes,
gobiernas sin más demora,
con tu graznido llamando
a tus peones exhortas,
carniceros que trocean
las costillas que devoran,
lobos y también coyotes
te dejan lo que despojas.
Si tu fémina en el tiempo
del nido fugaz se borra,
tus llamadas reproducen
las que tu señora entona.
Cuervo, sí, de mis amores
de color cual vil ponzoña,
te quiero, aunque preludio
de partida tú convocas.
11/18
Reservados todos los derechos de autor.
De luto y sutil rodeas
sobre curtida mazorca
y planeas sin reposo
perforando a sol y a sombra.
Tu variedad comestible
con armonía no entona,
pues residuos desiguales
ya mezclados, menú forman.
La cebada de tu dieta
tu complacencia desborda,
Ecuador, cálido en frutos
con su delicia cuantiosa,
es banquete de tu mesa
porque en tu pico rebota.
Si el ahorro insuficiente
de falta en ti dejó impronta,
cual detective capcioso
al lobo plomizo escoltas,
ansiando que te conceda
de sus sobras la carroña.
Caudillo, más no de infantes,
gobiernas sin más demora,
con tu graznido llamando
a tus peones exhortas,
carniceros que trocean
las costillas que devoran,
lobos y también coyotes
te dejan lo que despojas.
Si tu fémina en el tiempo
del nido fugaz se borra,
tus llamadas reproducen
las que tu señora entona.
Cuervo, sí, de mis amores
de color cual vil ponzoña,
te quiero, aunque preludio
de partida tú convocas.
11/18
Reservados todos los derechos de autor.
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