Poesía de una toma

El Hombre del pañuelo

Poeta recién llegado
(poema escrito aquí directamente sobre la marcha)

Mi cuerpo no termina en la punta de mis dedos,
me siento tan infinito,
tan inabarcable incluso por mi,
que no se dónde empiezo ni dónde termino.

Hay un fuego en mi interior que quiere salir,
lo plasmo en versos y en besos,
en caídas y en dudas,
le doy cabida en mi y le quito las correas.

Hay un fuego en mi pero no adivino el color,
no sé si abrasa,
no sé si funde,
no sé si calienta.

Me visto de letras, de ideas y pájaros,
deben ser los dones de un corazón desordenado,
de unos ojos que se buscan sin encontrarse,
un alma en vilo, siempre a la espera.

Y es ese caos del ser quien me presentó a la palabra,
me infundió el hambre de la autodestrucción,
del suicidio del que se enfrenta a sus cicatrices,
de la resurrección del que se abraza a ellas.

Tengo un cosmos sin Big Bang,
tengo un Big Bang sin origen,
y el origen de mis letras son mis miedos,
y ese miedo a no plasmar mis realidades,
cuando en realidad la poesía no es mía,
mía es solo la decisión de ser instrumento...
 
(poema escrito aquí directamente sobre la marcha)

Mi cuerpo no termina en la punta de mis dedos,
me siento tan infinito,
tan inabarcable incluso por mi,
que no se dónde empiezo ni dónde termino.

Hay un fuego en mi interior que quiere salir,
lo plasmo en versos y en besos,
en caídas y en dudas,
le doy cabida en mi y le quito las correas.

Hay un fuego en mi pero no adivino el color,
no sé si abrasa,
no sé si funde,
no sé si calienta.

Me visto de letras, de ideas y pájaros,
deben ser los dones de un corazón desordenado,
de unos ojos que se buscan sin encontrarse,
un alma en vilo, siempre a la espera.

Y es ese caos del ser quien me presentó a la palabra,
me infundió el hambre de la autodestrucción,
del suicidio del que se enfrenta a sus cicatrices,
de la resurrección del que se abraza a ellas.

Tengo un cosmos sin Big Bang,
tengo un Big Bang sin origen,
y el origen de mis letras son mis miedos,
y ese miedo a no plasmar mis realidades,
cuando en realidad la poesía no es mía,
mía es solo la decisión de ser instrumento...


Lo muevo a filosóficos por no tener relación alguna con el foro de poesía urbana.
Independientemente de eso, me gusta la poesía que brota sin retoques.

Saludos,

Palmira
 
(poema escrito aquí directamente sobre la marcha)

Mi cuerpo no termina en la punta de mis dedos,
me siento tan infinito,
tan inabarcable incluso por mi,
que no se dónde empiezo ni dónde termino.

Hay un fuego en mi interior que quiere salir,
lo plasmo en versos y en besos,
en caídas y en dudas,
le doy cabida en mi y le quito las correas.

Hay un fuego en mi pero no adivino el color,
no sé si abrasa,
no sé si funde,
no sé si calienta.

Me visto de letras, de ideas y pájaros,
deben ser los dones de un corazón desordenado,
de unos ojos que se buscan sin encontrarse,
un alma en vilo, siempre a la espera.

Y es ese caos del ser quien me presentó a la palabra,
me infundió el hambre de la autodestrucción,
del suicidio del que se enfrenta a sus cicatrices,
de la resurrección del que se abraza a ellas.

Tengo un cosmos sin Big Bang,
tengo un Big Bang sin origen,
y el origen de mis letras son mis miedos,
y ese miedo a no plasmar mis realidades,
cuando en realidad la poesía no es mía,
mía es solo la decisión de ser instrumento...
El miedo al miedo, la situación que nos satura, lo mejor, creemos a veces es poner fin al momento que nos atraganta, que nos afixia, que nos estresa, cuando pasamos el momento y conseguimos acabar con ese sentimiento de desespero, nos llega la calma y es entonces cuando pensamos, pues no era tan trágico, lo he superado, nos ahogamos en situaciones intensas que nos atrapan y perdemos el control de nuestra vida, lo que necesitamos es sentarnos con tranquilidad y respirar suavemente y entender que hay que pararse a reflexionar y entender que todo tiene solución, me encantó tu reflexión, un saludo poeta
 
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