La otra orilla

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Todos los días quiero vivir la vida.

No quiero encerrar

ningún trozo de su tiempo,

de su sueño,

en un ataúd pequeño

río abajo navegando

sobre el agua de los pensamientos,

que hay noches que se vuelve turbia,

densa de sombras de muerte.

Esconde en su vientre

la necesidad de mi reconocimiento,

pero aún así

la quiero arrancar de raíz

a esa sombra negra

que planea sobre mi cabeza

y que alguna vez llamo

y que me complazco en ella.

Quiero morir sólo un día

sólo un momento.

Entonar la canción de vida

en mi corazón,

atender a su pequeño latido

y, como él,

llevar el compás sin pensar

más que en el ritmo dulce.

Embriagar todo el cuerpo

con la música acompasada,

llena de esperanza,

que acompañará toda mi vida,

toda mi alma.

Todos los días me he impuesto pequeños retos

y se me olvidó vivir,

saborear su aliento,

ver por sus ojos las cosas.

Me confundí de objetivo.

Me equivoqué de reto.

Se me olvidó dejarme fluir por la corriente,

nadé contra ella

para llegar a la otra orilla

con lo cerca que estaba ésta.
 
Todos los días quiero vivir la vida.

No quiero encerrar

ningún trozo de su tiempo,

de su sueño,

en un ataúd pequeño

río abajo navegando

sobre el agua de los pensamientos,

que hay noches que se vuelve turbia,

densa de sombras de muerte.

Esconde en su vientre

la necesidad de mi reconocimiento,

pero aún así

la quiero arrancar de raíz

a esa sombra negra

que planea sobre mi cabeza

y que alguna vez llamo

y que me complazco en ella.

Quiero morir sólo un día

sólo un momento.

Entonar la canción de vida

en mi corazón,

atender a su pequeño latido

y, como él,

llevar el compás sin pensar

más que en el ritmo dulce.

Embriagar todo el cuerpo

con la música acompasada,

llena de esperanza,

que acompañará toda mi vida,

toda mi alma.

Todos los días me he impuesto pequeños retos

y se me olvidó vivir,

saborear su aliento,

ver por sus ojos las cosas.

Me confundí de objetivo.

Me equivoqué de reto.

Se me olvidó dejarme fluir por la corriente,

nadé contra ella

para llegar a la otra orilla

con lo cerca que estaba ésta.
Ver que en ocasiones el olvido por vivir como uno mismo nos
lleva a cierta displicencia. ajada sensacion y acorde melancolia
para levantar esa necesidad de nuevos paso que conviertan
la vida en un verdadero reto. mas alla de esta orilla, es decir
en la otra. saludos amables de luzyabsenta- bellissimo
 
Todos los días quiero vivir la vida.

No quiero encerrar

ningún trozo de su tiempo,

de su sueño,

en un ataúd pequeño

río abajo navegando

sobre el agua de los pensamientos,

que hay noches que se vuelve turbia,

densa de sombras de muerte.

Esconde en su vientre

la necesidad de mi reconocimiento,

pero aún así

la quiero arrancar de raíz

a esa sombra negra

que planea sobre mi cabeza

y que alguna vez llamo

y que me complazco en ella.

Quiero morir sólo un día

sólo un momento.

Entonar la canción de vida

en mi corazón,

atender a su pequeño latido

y, como él,

llevar el compás sin pensar

más que en el ritmo dulce.

Embriagar todo el cuerpo

con la música acompasada,

llena de esperanza,

que acompañará toda mi vida,

toda mi alma.

Todos los días me he impuesto pequeños retos

y se me olvidó vivir,

saborear su aliento,

ver por sus ojos las cosas.

Me confundí de objetivo.

Me equivoqué de reto.

Se me olvidó dejarme fluir por la corriente,

nadé contra ella

para llegar a la otra orilla

con lo cerca que estaba ésta.
Atender nuestros deseos, virtudes y sueños, tener el espacio infinito para ser felices es una causa pura. Muy conmovedor , me emociono María.
Un abrazo.
 
Todos los días quiero vivir la vida.

No quiero encerrar

ningún trozo de su tiempo,

de su sueño,

en un ataúd pequeño

río abajo navegando

sobre el agua de los pensamientos,

que hay noches que se vuelve turbia,

densa de sombras de muerte.

Esconde en su vientre

la necesidad de mi reconocimiento,

pero aún así

la quiero arrancar de raíz

a esa sombra negra

que planea sobre mi cabeza

y que alguna vez llamo

y que me complazco en ella.

Quiero morir sólo un día

sólo un momento.

Entonar la canción de vida

en mi corazón,

atender a su pequeño latido

y, como él,

llevar el compás sin pensar

más que en el ritmo dulce.

Embriagar todo el cuerpo

con la música acompasada,

llena de esperanza,

que acompañará toda mi vida,

toda mi alma.

Todos los días me he impuesto pequeños retos

y se me olvidó vivir,

saborear su aliento,

ver por sus ojos las cosas.

Me confundí de objetivo.

Me equivoqué de reto.

Se me olvidó dejarme fluir por la corriente,

nadé contra ella

para llegar a la otra orilla

con lo cerca que estaba ésta.
Un poem que encierra sentimientos encontrados y fragilidad, grato leerla
 

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