luisojedas
Poeta asiduo al portal
La quietud floreció en la autopista,
Se enraizó en la calzada hasta silenciarla,
Cualquier intento de sonido era en vano,
Un grito, un bocinazo, un motor,
Todo era pulverizado por la ausencia
Que llegó con el exterminio
Anunciado en los trailers de
Paramount Pictures.
La autopista se abría
Entre los desechos del fin de semana,
Hiriente y cercenante
Como un láser que separa
el día de la noche,
divide los mares y fisura los
agujeros negros que se desangran
en el horizonte;
Por ahí caminábamos
Como equilibristas
Al acecho del viento y de las marejadas,
Las luces de neón se distinguían
A lo lejos,
Nunca habíamos estado tan cerca de la felicidad
En un mundo que nunca fue nuestro
Y que se disolvía en cada atardecer
Como sucedáneo
Como café instantáneo
Que bebíamos en la madrugada
Para mantenernos despiertos.
Esa era nuestra tierra,
Ajena, luminosa, precaria.
La Tierra Prometida
Que nos encandilaba
Como a insectos voladores.
Se enraizó en la calzada hasta silenciarla,
Cualquier intento de sonido era en vano,
Un grito, un bocinazo, un motor,
Todo era pulverizado por la ausencia
Que llegó con el exterminio
Anunciado en los trailers de
Paramount Pictures.
La autopista se abría
Entre los desechos del fin de semana,
Hiriente y cercenante
Como un láser que separa
el día de la noche,
divide los mares y fisura los
agujeros negros que se desangran
en el horizonte;
Por ahí caminábamos
Como equilibristas
Al acecho del viento y de las marejadas,
Las luces de neón se distinguían
A lo lejos,
Nunca habíamos estado tan cerca de la felicidad
En un mundo que nunca fue nuestro
Y que se disolvía en cada atardecer
Como sucedáneo
Como café instantáneo
Que bebíamos en la madrugada
Para mantenernos despiertos.
Esa era nuestra tierra,
Ajena, luminosa, precaria.
La Tierra Prometida
Que nos encandilaba
Como a insectos voladores.
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