Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
la fascinante brillantez del ocaso
paraliza al observador;
arte desplegado por pompones de azúcar,
inserción en los piélagos de cada batalla,
murmullos de burbujas que van mutando
el despiadado color de los soles,
vivificador de posibilidades incorpóreas;
la sed insaciable, la percusión rítmica,
definen el acto del amor puro y del pesar
vinculando al sonido la incierta amenaza,
este batallar no cejará de revertir emociones,
ni de patentizar la bestial manía del arconte...
Es bueno reaparecer sacudiendo las suelas
en el vestíbulo, donde la siestas perviven
en antiguos sillones de mullido verde;
lo vegetal oscuro absorbe con deleite la
lluvia fluyendo en el tono servil de una
queja plañidera...
Recién y entonces entornas la mirada
en el manto ardiente del fascinador ocaso...
paraliza al observador;
arte desplegado por pompones de azúcar,
inserción en los piélagos de cada batalla,
murmullos de burbujas que van mutando
el despiadado color de los soles,
vivificador de posibilidades incorpóreas;
la sed insaciable, la percusión rítmica,
definen el acto del amor puro y del pesar
vinculando al sonido la incierta amenaza,
este batallar no cejará de revertir emociones,
ni de patentizar la bestial manía del arconte...
Es bueno reaparecer sacudiendo las suelas
en el vestíbulo, donde la siestas perviven
en antiguos sillones de mullido verde;
lo vegetal oscuro absorbe con deleite la
lluvia fluyendo en el tono servil de una
queja plañidera...
Recién y entonces entornas la mirada
en el manto ardiente del fascinador ocaso...
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