Valeria María
Poeta recién llegado
¿Tus inquietudes te mortifican?, ¿te retas a ti mismo poniendo en la palestra la cota más alta que la media, y la consecución de tus objetivos nunca tiene lugar?, en ese caso, perteneces al club de los penitentes.
Si padeces una patología crónica e incurable denominada frustración, que en ocasiones te puede conducir al paroxismo de la desesperación; como contrapartida y en justo resarcimiento, las musas derraman su generosa gracia sobre ti.
No hay florituras ni matices cromáticos, no hallarás grises intermedios en el horizonte. Si eres un peregrino vital, que vagas a la búsqueda de mil sensaciones que experimentar que te mantengan en perenne efervescencia, que te sacudan la desidia y estimulen y perpetúen tu huella en la tierra; ellas, las inestables musas, te visitarán transmitiéndote al oído secretos acotados para unos pocos.
Sin embargo, si eres un tanto iluso, o lo que es lo mismo, un ser apocado poco exigente que ni piensa ni se pregunta ni protesta, entonces eres uno más de la troupe aborregada que puebla el globo. Échate a dormir tranquilo, contigo, ten por seguro que la inspiración ni se molestará.
Claro que, muchas veces, los de abajo tachan de sabelotodo, pedantes, petulantes y engreídos a los de arriba, eso como poco. Aunque, pensándolo bien, que más da, es un riesgo que merece la pena correr.
No hay cobardía más despreciable, que andar buscando sistemáticamente la aprobación de alguien.
Valeria María
Si padeces una patología crónica e incurable denominada frustración, que en ocasiones te puede conducir al paroxismo de la desesperación; como contrapartida y en justo resarcimiento, las musas derraman su generosa gracia sobre ti.
No hay florituras ni matices cromáticos, no hallarás grises intermedios en el horizonte. Si eres un peregrino vital, que vagas a la búsqueda de mil sensaciones que experimentar que te mantengan en perenne efervescencia, que te sacudan la desidia y estimulen y perpetúen tu huella en la tierra; ellas, las inestables musas, te visitarán transmitiéndote al oído secretos acotados para unos pocos.
Sin embargo, si eres un tanto iluso, o lo que es lo mismo, un ser apocado poco exigente que ni piensa ni se pregunta ni protesta, entonces eres uno más de la troupe aborregada que puebla el globo. Échate a dormir tranquilo, contigo, ten por seguro que la inspiración ni se molestará.
Claro que, muchas veces, los de abajo tachan de sabelotodo, pedantes, petulantes y engreídos a los de arriba, eso como poco. Aunque, pensándolo bien, que más da, es un riesgo que merece la pena correr.
No hay cobardía más despreciable, que andar buscando sistemáticamente la aprobación de alguien.
Valeria María