Tú, yo y un café

penabad57

Poeta veterano en el portal
Busqué un piso naranja donde habitar mis sueños.

Afuera llovía sobre tejados permanentemente ocres,
adentro las horas caían de su extraño pedestal
como invisibles briznas de arena.

Salir al eco de automóviles sin nombre,
escuchar la palabra ayer en la boca de un amigo,
conversar con el silencio en los labios para que nadie
nos juzgue.

Desde mi ventana dibujo tus jeans de cálidos ejes,
sales a la quimera con los cabellos enredados
en un melancólico abril, como si ya hubieras vivido
en la memoria de un pájaro sin voz.

Es fácil seguirte a los trenes vacíos, leyendo
sobre muerte y esperanza o con la mirada perdida
en el frío.

A mí me sobran las dudas de la infancia
para comprender cuando late tu sexo,
en qué descuidado precipicio juega la carne su partida.

Has mordido en el café desnudo porque tu palabra
me llega con aroma de cáliz negro, de prisión azul.
 
Afuera llovía sobre tejados permanentemente ocres,
adentro las horas caían de su extraño pedestal
como invisibles briznas de arena.

Tu poesía es toda citable, pero tomé un fragmento que desde mi punto de vista, es la prueba de la maestría de tu pluma que crea climas dentro de otros climas. Tu don para construir con palabras que son pinceladas, es único y especial.
Sos uno de los poetas que más admiro.
Un abrazo.
 
Busqué un piso naranja donde habitar mis sueños.

Afuera llovía sobre tejados permanentemente ocres,
adentro las horas caían de su extraño pedestal
como invisibles briznas de arena.

Salir al eco de automóviles sin nombre,
escuchar la palabra ayer en la boca de un amigo,
conversar con el silencio en los labios para que nadie
nos juzgue.

Desde mi ventana dibujo tus jeans de cálidos ejes,
sales a la quimera con los cabellos enredados
en un melancólico abril, como si ya hubieras vivido
en la memoria de un pájaro sin voz.

Es fácil seguirte a los trenes vacíos, leyendo
sobre muerte y esperanza o con la mirada perdida
en el frío.

A mí me sobran las dudas de la infancia
para comprender cuando late tu sexo,
en qué descuidado precipicio juega la carne su partida.

Has mordido en el café desnudo porque tu palabra
me llega con aroma de cáliz negro, de prisión azul.
Interioridad donde el pensamiento va dejando espacios para recordar.
alli anida el frio y esos precipicios que adjuntas para seguir
comprendiendola, a ella. un estado de disolucion que lleva a la
memoria hacia formas necesarias del alma. exceelnte.
saludos amables de luzyabsenta
 
Busqué un piso naranja donde habitar mis sueños.

Afuera llovía sobre tejados permanentemente ocres,
adentro las horas caían de su extraño pedestal
como invisibles briznas de arena.

Salir al eco de automóviles sin nombre,
escuchar la palabra ayer en la boca de un amigo,
conversar con el silencio en los labios para que nadie
nos juzgue.

Desde mi ventana dibujo tus jeans de cálidos ejes,
sales a la quimera con los cabellos enredados
en un melancólico abril, como si ya hubieras vivido
en la memoria de un pájaro sin voz.

Es fácil seguirte a los trenes vacíos, leyendo
sobre muerte y esperanza o con la mirada perdida
en el frío.

A mí me sobran las dudas de la infancia
para comprender cuando late tu sexo,
en qué descuidado precipicio juega la carne su partida.

Has mordido en el café desnudo porque tu palabra
me llega con aroma de cáliz negro, de prisión azul.
WOW que hermoso describes los sentimientos que te produce tu musa, que llegan profundamente al alma.
Es muy grato leerte , un cálido saludo penabad57
 
Última edición:
Busqué un piso naranja donde habitar mis sueños.

Afuera llovía sobre tejados permanentemente ocres,
adentro las horas caían de su extraño pedestal
como invisibles briznas de arena.

Salir al eco de automóviles sin nombre,
escuchar la palabra ayer en la boca de un amigo,
conversar con el silencio en los labios para que nadie
nos juzgue.

Desde mi ventana dibujo tus jeans de cálidos ejes,
sales a la quimera con los cabellos enredados
en un melancólico abril, como si ya hubieras vivido
en la memoria de un pájaro sin voz.

Es fácil seguirte a los trenes vacíos, leyendo
sobre muerte y esperanza o con la mirada perdida
en el frío.

A mí me sobran las dudas de la infancia
para comprender cuando late tu sexo,
en qué descuidado precipicio juega la carne su partida.

Has mordido en el café desnudo porque tu palabra
me llega con aroma de cáliz negro, de prisión azul.

Buena compañía la que propones compañero de letras. Siempre es un placer acercarse a tu obra y disfrutar de esa singularidad que le imprime tu pluma.
Un eterno abrazo desde los cielos de este halcón.
 

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