La iracundia de estos tiempos-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Que se vayan matando entre ellos

que les arranquen la mirada inocente

y la guarden en tarros de cristal forzado.

Que les quiten los lazos las turbias melancolías

y los alcanfores dilatados, que muestren a sus anchas,

las manchas de alquitrán entre los dientes.

Que les asesinen con una baraja

y luego la conserven para futuras operaciones

que simulen un fuego que no poseen

y estallen contra cielos de insospechada belleza.

Que les amenacen con hirsutos pelos delicados

y que les corten la lengua a trozos

que les vomiten encima con un lienzo de Van Gogh

y que les alcen de la noche sus estrellas más soliviantadas.

Que rueguen por sus vidas aplazadas

y que busquen en el infierno una salida

que recen por sus camisas de fuerza

y que justifiquen sus vergüenzas con cadenas.

Que les pronostiquen una muerte lenta y dolorosa

y les fustiguen con una carta de amor embalsamada

que les reciban con lujo de detalles en el presidio

y que sean capaces de preservar sus chichones y moratones

para cuando salgan.

Que les duela tanto que no tengan que volver piedra a piedra

que escalen las alturas y el averno los espere tranquilamente.

Que los arrojen a los precipicios y a los nudos de corbata

que les quiten lo bailao y les conculquen lo recibido torpemente.

Que recen, que recen Dios,

que se metan su hermosa lengua ornamentada

por el culo y después finjan no tener secretos de almohada.





©
 
Que se vayan matando entre ellos

que les arranquen la mirada inocente

y la guarden en tarros de cristal forzado.

Que les quiten los lazos las turbias melancolías

y los alcanfores dilatados, que muestren a sus anchas,

las manchas de alquitrán entre los dientes.

Que les asesinen con una baraja

y luego la conserven para futuras operaciones

que simulen un fuego que no poseen

y estallen contra cielos de insospechada belleza.

Que les amenacen con hirsutos pelos delicados

y que les corten la lengua a trozos

que les vomiten encima con un lienzo de Van Gogh

y que les alcen de la noche sus estrellas más soliviantadas.

Que rueguen por sus vidas aplazadas

y que busquen en el infierno una salida

que recen por sus camisas de fuerza

y que justifiquen sus vergüenzas con cadenas.

Que les pronostiquen una muerte lenta y dolorosa

y les fustiguen con una carta de amor embalsamada

que les reciban con lujo de detalles en el presidio

y que sean capaces de preservar sus chichones y moratones

para cuando salgan.

Que les duela tanto que no tengan que volver piedra a piedra

que escalen las alturas y el averno los espere tranquilamente.

Que los arrojen a los precipicios y a los nudos de corbata

que les quiten lo bailao y les conculquen lo recibido torpemente.

Que recen, que recen Dios,

que se metan su hermosa lengua ornamentada

por el culo y después finjan no tener secretos de almohada.





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Que duro, pero realista, grato leerte
 

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