Eutanasia

elena morado

Poeta que considera el portal su segunda casa


A María José y Ángel.
"Tú siempre que me eches de menos piensa en lo que yo sufría"
No me gusta el oportunismo
pero creo que a veces es necesario poner un granito de arena,
y poder cambiar las cosas entre todos, porque la sinrazón humana no tiene límites.​




No podía espantar las moscas de su nariz.

Él se las apartaba
y le limpiaba los mocos
y le quitaba los pañales sucios.

La besaba en la frente y ella sólo podía sonreír.

Le daba de comer y curaba las llagas de su piel
desde hacía treinta años.

-"Eres un asesino de mujeres"-, le han dicho cruel y vilmente
Su delito: amarla y cuidarla durante treinta años.

Durante 365 días y otros 365,
uno encima del otro, como el que cuenta billetes, ellos cuentan días: uno, dos, tres...
así hasta más de 10 000

diez mil de los grandes

Y se lo pidió, porque amaba la vida y a él,
y a ella misma.
"Cuando me eches de menos piensa en cuánto sufría" y por segunda vez dijo:

sí quiero.

Y es que no podía soportar ni un sólo día más,
no ser capaz de apartar esas molestas moscas de su nariz.


Antonia Mauro

...
 
Última edición:
Aplaudo que llames la atención sobre este tema. Me parece muy atrevido y muy provocador que lo hagas a través de la imagen (en principio trivial) de apartar las moscas de la nariz. No sé si buscas ahondar en el detalle del día a día. Yo lo leo como un argumento que jamás se utilizaría en el debate y eso me deja en un estado de confusión, de no saber cómo digerir el poema.

Y creo que eso es muy interesante, que no se pueda digerir, que se atragante, que se quede ahí porque entonces sigues pensando en ello.

Me encanta este verso:
diez mil de los grandes
 

A María José y Ángel.
"Tú siempre que me eches de menos piensa en lo que yo sufría"
No me gusta el oportunismo
pero creo que a veces es necesario poner un granito de arena,
y poder cambiar las cosas entre todos, porque la sinrazón humana no tiene límites.​




No podía espantar las moscas de su nariz.

Él se las apartaba
y le limpiaba los mocos
y le quitaba los pañales sucios.

La besaba en la frente y ella sólo podía sonreír.

Le daba de comer y curaba las llagas de su piel
desde hacía treinta años.

-"Eres un asesino de mujeres"-, le han dicho cruel y vilmente
Su delito: amarla y cuidarla durante treinta años.

Durante 365 días y otros 365,
uno encima del otro, como el que cuenta billetes, ellos cuentan días: uno, dos, tres...
así hasta más de 10 000

diez mil de los grandes

Y se lo pidió, porque amaba la vida y a él,
y a ella misma.
"Cuando me eches de menos piensa en cuánto sufría" y por segunda vez dijo:

sí quiero.

Y es que no podía soportar ni un sólo día más,
no ser capaz de apartar esas molestas moscas de su nariz.


Antonia Mauro

...

Quien tuvo la oportunidad (o la desgracia) de ver como un enfermo terminal sufre sin poder calmar sus dolores, sabe que la eutanasia, al igual de algo no deseado, no es un crimen.
Abogo, en mi país por ambas leyes.
 
Aplaudo que llames la atención sobre este tema. Me parece muy atrevido y muy provocador que lo hagas a través de la imagen (en principio trivial) de apartar las moscas de la nariz. No sé si buscas ahondar en el detalle del día a día. Yo lo leo como un argumento que jamás se utilizaría en el debate y eso me deja en un estado de confusión, de no saber cómo digerir el poema.

Y creo que eso es muy interesante, que no se pueda digerir, que se atragante, que se quede ahí porque entonces sigues pensando en ello.

Me encanta este verso:

Ni más ni menos Fingal, cosas cotidianas, esas cosas que para los que no estamos paralizados por una enfermedad, por tremendas enfermedades que te paralizan hasta el habla, esas cosas que no pueden hacer, apartase una mosca de la nariz, rascarse el brazo, limpiarse los mocos, ni siquiera eso pueden hacer. ni comer, ni beber ni ir al baño, ni limpiarse cuando les llevan, no pueden hacer nada. Nada de lo cotidiano y que a nosotros nos resulta impensable.

Ni meter los pies en el agua de una playa la orilla. Ni salir por su propio pie a sentir el aire en la cara cuando les apetezca.

¿Quienes somos nosotros para juzgar cuando deciden irse?

Muchas gracias y saludos.
 
Quien tuvo la oportunidad (o la desgracia) de ver como un enfermo terminal sufre sin poder calmar sus dolores, sabe que la eutanasia, al igual de algo no deseado, no es un crimen.
Abogo, en mi país por ambas leyes.

Muchas gracias Cris.

Por supuesto que no es un crimen. Un crimen es no dejar que alguien se vaya cuando quiere, para dejar de sufrir.

Un abrazo.
 

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