BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alberga mi cuerpo
caricias inútiles y sueños
inalcanzables, son tantas
las despedidas, y los adioses,
que parezco un pañuelo sin borla
ni bordado, sólo moquero.
Ya no me estremecen
las consecuencias de ese amor
trasnochado, pero parece
que todavía ausente, su cuerpo
se me aparece entre las sábanas.
Y entonces le rezo que se quede,
que no se vaya, que duerma a mi
lado. Una vez más, elige el camino
a la inversa, regresa a su invierno,
mientras yo me quedo congelado
y en suspenso, para la toda la eternidad.
©
caricias inútiles y sueños
inalcanzables, son tantas
las despedidas, y los adioses,
que parezco un pañuelo sin borla
ni bordado, sólo moquero.
Ya no me estremecen
las consecuencias de ese amor
trasnochado, pero parece
que todavía ausente, su cuerpo
se me aparece entre las sábanas.
Y entonces le rezo que se quede,
que no se vaya, que duerma a mi
lado. Una vez más, elige el camino
a la inversa, regresa a su invierno,
mientras yo me quedo congelado
y en suspenso, para la toda la eternidad.
©