No sé por qué-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo no sé por qué miro al cielo y hay tristeza.

Ese envoltorio digno de corpulencias insensibles

y nuevas, parada obligatoria de centellas inútiles.

Tampoco sé por qué se me hunde la boca

en tristes hormigas conversadoras, o en visitas a mi corazón

también consternado. Sé en cambio porque los azules

vespertinos me conmueven y es por su naturaleza errática.

Ese azul frío de metal rudimentario, que evoca grandes superficies

de puentes y tranvías inexactos y fugitivos.

En mi mente son todo inexorables evasiones; golpeo

el muslo y reclino mi cabeza contra las puertas invasoras

del tren, chapoteo en sus aguas interminables.

Todo se me va hacia la nada; agujas, índigos,

traiciones, y desmemorias. Todo es un olvido

dentro de otro.



©
 
Yo no sé por qué miro al cielo y hay tristeza.

Ese envoltorio digno de corpulencias insensibles

y nuevas, parada obligatoria de centellas inútiles.

Tampoco sé por qué se me hunde la boca

en tristes hormigas conversadoras, o en visitas a mi corazón

también consternado. Sé en cambio porque los azules

vespertinos me conmueven y es por su naturaleza errática.

Ese azul frío de metal rudimentario, que evoca grandes superficies

de puentes y tranvías inexactos y fugitivos.

En mi mente son todo inexorables evasiones; golpeo

el muslo y reclino mi cabeza contra las puertas invasoras

del tren, chapoteo en sus aguas interminables.

Todo se me va hacia la nada; agujas, índigos,

traiciones, y desmemorias. Todo es un olvido

dentro de otro.



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Las evasiones del dolor nos vuelve presa de malos pensamientos....
Un placer, saludos cordiales.
 

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