Yosmanis Rodríguez
Poeta recién llegado
Que hago con estos días grises no me queda otra opción que soportarlos pero puedo convertirlos en días felices, solo tengo que pensarte y aparece el sol por todos lados.
Tan solo con recordarte se me pierde de la vista éste día nublado. He visto la lluvia caer despacio, las hojas de los árboles ceder al tiro del viento, las aves en parejas apretadas en un ramo y quisiera por un momento estar mojado y sentir como secas mi cuerpo tan solo con tu aliento.
Que hago con estos días grises si tan solo estuvieras a mi lado, quisiera responderme ¿por qué otros están felices? y yo tengo que sufrir esa ausencia que destroza mi alma y para colmo estos días grises me llenan de tristeza, en ocasiones no puedo desterrarla.
Creo que estos días grises son el reflejo de mi alma. Cuando miro a aquellos que se tienen no creo que vean los días tan grises y para ellos el sol está presente porque el calor de sus cuerpos enciende su llama.
No hubo días grises cuando yo te abrazaba, ni la lluvia importaba. En el cielo solo había un azul profundo como el reflejo del mar en un espejo, y las nubes todas blancas, los rayos del sol pasaban por mis dedos y rozaban tu cara sin lastimarla.
Sé que cuando vuelva a verte mis días grises ya no serán eternos porque ahuyentas las nubes negras y secas los días lluviosos tan solo con tu pelo.
Tan solo con recordarte se me pierde de la vista éste día nublado. He visto la lluvia caer despacio, las hojas de los árboles ceder al tiro del viento, las aves en parejas apretadas en un ramo y quisiera por un momento estar mojado y sentir como secas mi cuerpo tan solo con tu aliento.
Que hago con estos días grises si tan solo estuvieras a mi lado, quisiera responderme ¿por qué otros están felices? y yo tengo que sufrir esa ausencia que destroza mi alma y para colmo estos días grises me llenan de tristeza, en ocasiones no puedo desterrarla.
Creo que estos días grises son el reflejo de mi alma. Cuando miro a aquellos que se tienen no creo que vean los días tan grises y para ellos el sol está presente porque el calor de sus cuerpos enciende su llama.
No hubo días grises cuando yo te abrazaba, ni la lluvia importaba. En el cielo solo había un azul profundo como el reflejo del mar en un espejo, y las nubes todas blancas, los rayos del sol pasaban por mis dedos y rozaban tu cara sin lastimarla.
Sé que cuando vuelva a verte mis días grises ya no serán eternos porque ahuyentas las nubes negras y secas los días lluviosos tan solo con tu pelo.
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