Seisen
Poeta adicto al portal
El insomnio, qué porfiado,
no me deja descansar.
Los cortinados descorro
viendo las nubes pasar,
sin luna, sólo una bruma.
Dos luces en remanso
iluminan mi quietud.
Quebró el campanario
la silente gasa oscura;
el reloj con sus espadas
me atraviesa;
inútil madrugada
no hace nada.
Quisiera morir un rato,
antes que la lluvia
asome desde el reverso
de mis órbitas.
no me deja descansar.
Los cortinados descorro
viendo las nubes pasar,
sin luna, sólo una bruma.
Dos luces en remanso
iluminan mi quietud.
Quebró el campanario
la silente gasa oscura;
el reloj con sus espadas
me atraviesa;
inútil madrugada
no hace nada.
Quisiera morir un rato,
antes que la lluvia
asome desde el reverso
de mis órbitas.
Matilde Maisonnave