La rosa del destino

frank_calle

Poeta que considera el portal su segunda casa
He quedado impactado.
¿Cómo es posible después de tanto tiempo,
cuando ya no queda nada,
ni un amigo.
Has regresado, precisamente hoy,
cuando ya nada esperaba
cuando todo lo he perdido.

Fuiste aquella rosa que encontré en el camino.
Increíblemente sola,
donde no había nada, ni nadie,
solo la bella rosa,
y enseguida entendí el mensaje del destino.

¿Qué hacía aquella rosa casi en medio del desierto?

De belleza y fragancia irresistible,
te tomé en mis manos,
disfruté, casi enamorado, de tu belleza,
y te guardé en un libro,
de manera inconsciente,
como tantos recuerdos que luego quedan
en el olvido.

Después pasaron los años,
muchos años,
tantos, que el tiempo lo fue borrando todo,
los amores, la familia, los amigos,
hasta dejarme solo,
(o mejor, hasta quedarme solo)
porque solo se queda el que no cuida su destino.

Y así, en medio de esa soledad terrible,
de manera inconsciente,
hoy he tomado en mis manos un libro,
acaso el único que tengo,
por cosas de la razón o por castigo.

Y entonces,
de manera inconsciente,
abro en cualquier página el libro.
Y ahí, marchita,
todavía increíblemente bella,
como mensaje del destino,
acaso esperando este momento desde décadas,
tengo ante mí aquella misteriosa rosa abandonada,
la misma que un día encontré en el camino.


Frank Calle (25/abril/2019)
 
Última edición:
He quedado impactado.
¿Cómo es posible después de tanto tiempo,
cuando ya no queda nada,
ni un amigo.
Has regresado, precisamente hoy,
cuando ya nada esperaba
cuando todo lo he perdido.

Fuiste aquella rosa que encontré en el camino.

Increíblemente sola,

donde no había nada, ni nadie,

solo la bella rosa,

y enseguida entendí el mensaje del destino.


¿Qué hacía aquella rosa casi en medio del desierto?


De belleza y fragancia irresistible,

te tomé en mis manos,

disfruté, casi enamorado, de tu belleza,

y te guardé en un libro,
de manera inconsciente,
como tantos recuerdos que luego quedan

en el olvido.


Después pasaron los años,
muchos años,
tantos, que el tiempo lo fue borrando todo,
los amores, la familia, los amigos,
hasta dejarme solo,

(o mejor, hasta quedarme solo)
porque solo se queda el que no cuida su destino.


Y así, en medio de esa soledad terrible,
de manera inconsciente,
hoy he tomado en mis manos un libro,
acaso el único que tengo,
por cosas de la razón o por castigo.


Y entonces,
de manera inconsciente,
abro en cualquier página el libro.
Y ahí, marchita,
todavía increíblemente bella,
como mensaje del destino,
acaso esperando este momento desde décadas,
tengo ante mí aquella misteriosa rosa abandonada,
la misma que un día encontré en el camino.


Frank Calle (25/abril/2019)


Wowww Frank es la primera
vez que te leo, cuanta profundidad
hay en tus magnificas letras, un
placer leerte.
Besitos dulces
Siby
 
Pues Siby, yo maravillosamente feliz de que seas la primera persona que se interesa por este poema, que apenas acabo de subir al portal. Ojala que no seas la única que lo lee, ni el único que disfrutas.

Gracias, un placer conocerte.

Frank
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Última edición:
Las cosas buenas son como el dulce que aman las moscas. Todos corremos a él. Todos encontramos ese placer en lo bueno. Como tu buena poesía.

Saludos.
 
Me parece usted un señor poeta que después de tantas espinas sigue recordando a la rosa también eso me ocurre a mi cuando me quedo dormido y sueño con aquellas mieles del amor le pido perdón si no le supe interpretar.
 
Cuando se escribe un poema, toda interpretación que se haga es lícita, si la intención ha sido motivar interés por la temática. Probablemente en eso la poesía supere limpiamente a otras formas de expresión, incluso la pintura.

Gracias por su comentario manuel, muy agradecido.

Frank
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Gracias Lexema, todo poema que hacemos es una incognita, y la llegada de los comentarios resulta muy similar, en la espera, cuando cada día antes se esperaba la llegada del cartero. Por cierto son cosas que se van perdiendo, sustituidas por otras no menos significativas, y más complicadas, pues ahora se vive pendiente del movil y la computadora. No hay de que quejarse entonces, podemos seguir viviendo... aunque el cartero tenga menos trabajo. Esperemos que pueda ganar su sustento de equivalente manera honrada.

Un abrazo,

Frank
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Hola Nancy, gracias por el comentario, eres muy gentil, como siempre.

Hace unos días hice una nota, donde explicaba la historia de amor de unos tíos, que vivieron juntos y nunca pudieron casarse, porque la esposa oficial del tio, nunca aceptó el divorcio, y en esos tiempos las cosas eran muy diferentes, si las cosas morales no iban bien, una persona podía hasta perder el trabajo..

En ese comentario narraba que llegó a mis manos una nota de papel, muy antigua -unos 50 años más o menos- que guardaba una flor marchita, y en la amarillenta hoja, escrita una ota en la que mi tía deja constancia que en esa fecha y hora señalada (cerca de las 12 de la noche) mi tío declaró su amor entregándole aquella flor.

En este caso ese papel llega inesperadamente a mis manos, y me causó tal impacto que no he logrado llevar el hacho a un poema, pero ahora puedo contentarme considerando que bajo la influencia de ese hecho, he podido escribir el presente, aunque los temas sean bien diferentes.

Gracias una vez más.

Frank
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He quedado impactado.
¿Cómo es posible después de tanto tiempo,
cuando ya no queda nada,
ni un amigo.
Has regresado, precisamente hoy,
cuando ya nada esperaba
cuando todo lo he perdido.

Fuiste aquella rosa que encontré en el camino.
Increíblemente sola,
donde no había nada, ni nadie,
solo la bella rosa,
y enseguida entendí el mensaje del destino.

¿Qué hacía aquella rosa casi en medio del desierto?

De belleza y fragancia irresistible,
te tomé en mis manos,
disfruté, casi enamorado, de tu belleza,
y te guardé en un libro,
de manera inconsciente,
como tantos recuerdos que luego quedan
en el olvido.

Después pasaron los años,
muchos años,
tantos, que el tiempo lo fue borrando todo,
los amores, la familia, los amigos,
hasta dejarme solo,
(o mejor, hasta quedarme solo)
porque solo se queda el que no cuida su destino.

Y así, en medio de esa soledad terrible,
de manera inconsciente,
hoy he tomado en mis manos un libro,
acaso el único que tengo,
por cosas de la razón o por castigo.

Y entonces,
de manera inconsciente,
abro en cualquier página el libro.
Y ahí, marchita,
todavía increíblemente bella,
como mensaje del destino,
acaso esperando este momento desde décadas,
tengo ante mí aquella misteriosa rosa abandonada,
la misma que un día encontré en el camino.


Frank Calle (25/abril/2019)
Qué profundidad y belleza hay en tus letras, saludes
 

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