Lírico.
Exp..
El imperfecto soneto del Meloncillo
El Meloncillo asoma horizontales
pupilas de demonio entre las zarzas.
Vigila el matorral, ve los zorzales
migrando, observa charcas con sus garzas.
No pierde nunca ripio, va y trapea
el tiempo resbalando; se desplaza
como una esquiva sombra mientras caza
minutos y segundos: su presea.
El Meloncillo indaga en manuscritos
grabados por la piel de la espesura
como un espejo donde están los mitos.
No pierde nunca ripio por la oscura
maraña de pasiones y delitos
con que los hombres sueñan su locura.
El Meloncillo asoma horizontales
pupilas de demonio entre las zarzas.
Vigila el matorral, ve los zorzales
migrando, observa charcas con sus garzas.
No pierde nunca ripio, va y trapea
el tiempo resbalando; se desplaza
como una esquiva sombra mientras caza
minutos y segundos: su presea.
El Meloncillo indaga en manuscritos
grabados por la piel de la espesura
como un espejo donde están los mitos.
No pierde nunca ripio por la oscura
maraña de pasiones y delitos
con que los hombres sueñan su locura.
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