Sueños dormidos

jorge enrique mantilla

Poeta asiduo al portal
Sueños dormidos



Hay veces que me levanto, sin haber dormido

Pensando en los quereres de mi amor querido

Otras veces me acuesto, sin sueños conseguido

Pensando en lo mucho, que he padecido y sufrido



Otras veces me despierto, sin haberme acostado

Gritos de desesperación, de sus mieles, anhelos esperados

El eco retumba, sin que nadie me haya escuchado

El silencio de la noche, tenerla entre mis brazos, era lo deseado



La soledad me abruma, de sus amores la he perdido

Agarro sus enaguas y quemo sus vestidos

Quiero huir o morir, desaparecer sin ser sorprendido

La penumbra se vuelve interminable, sus fragancias han permanecido



Sin fuerzas para levantarme, aún estoy adormilado

Busco sus almohadas, de sus besos preferidos del pasado

Ojeroso y trise, de aquellos sueños hermosos, se han marchado

Amanece y la alborada hace estragos, sin haber despertado



A veces me levanto, sin noches de amanecido

Su cuerpo está en mi mente y su corazón ha permanecido

Una sombra recorre el cuarto, algo terrible ha ocurrido

Me resisto a creer, que todo haya concluido



Hay veces que me levanto, de miedos estremecidos

Amores hermosos, de aquellos de habladurías prohibidos

Todo se nubla a mi alrededor, nuevamente ha oscurecido

Pesadilla que arrastra aquel amor, que me tiene enloquecido



De un salto, me despierta el trinar de la puerta

Una brisa húmeda penetra, una luz tenue, me desconcierta

Con paso lento, la parca con su mortaja, me pone en alerta

Ya es tarde, me arropa y me lleva, mi alma está muerta



“Joreman” Jorge Enrique Mantilla - Bucaramanga marzo 29-2019

 
Melancólico arrastre en tu versar entre pesadillas e insomnios llevando acuestas la falta de ese amor traicionero y felón que te lleva a trágico final.
El recurso de mantener las rimas con participios consonantes en cada estrofa produce un efecto de pesadez en el intento de recitar el poema.


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Sueños dormidos



Hay veces que me levanto, sin haber dormido

Pensando en los quereres de mi amor querido

Otras veces me acuesto, sin sueños conseguido

Pensando en lo mucho, que he padecido y sufrido



Otras veces me despierto, sin haberme acostado

Gritos de desesperación, de sus mieles, anhelos esperados

El eco retumba, sin que nadie me haya escuchado

El silencio de la noche, tenerla entre mis brazos, era lo deseado



La soledad me abruma, de sus amores la he perdido

Agarro sus enaguas y quemo sus vestidos

Quiero huir o morir, desaparecer sin ser sorprendido

La penumbra se vuelve interminable, sus fragancias han permanecido



Sin fuerzas para levantarme, aún estoy adormilado

Busco sus almohadas, de sus besos preferidos del pasado

Ojeroso y trise, de aquellos sueños hermosos, se han marchado

Amanece y la alborada hace estragos, sin haber despertado



A veces me levanto, sin noches de amanecido

Su cuerpo está en mi mente y su corazón ha permanecido

Una sombra recorre el cuarto, algo terrible ha ocurrido

Me resisto a creer, que todo haya concluido



Hay veces que me levanto, de miedos estremecidos

Amores hermosos, de aquellos de habladurías prohibidos

Todo se nubla a mi alrededor, nuevamente ha oscurecido

Pesadilla que arrastra aquel amor, que me tiene enloquecido



De un salto, me despierta el trinar de la puerta

Una brisa húmeda penetra, una luz tenue, me desconcierta

Con paso lento, la parca con su mortaja, me pone en alerta

Ya es tarde, me arropa y me lleva, mi alma está muerta



“Joreman” Jorge Enrique Mantilla - Bucaramanga marzo 29-2019
Días de letargo que presagiaban el arribo de la parca. Saludos cordiales, Jorge Enrique.
 
Sueños dormidos



Hay veces que me levanto, sin haber dormido

Pensando en los quereres de mi amor querido

Otras veces me acuesto, sin sueños conseguido

Pensando en lo mucho, que he padecido y sufrido



Otras veces me despierto, sin haberme acostado

Gritos de desesperación, de sus mieles, anhelos esperados

El eco retumba, sin que nadie me haya escuchado

El silencio de la noche, tenerla entre mis brazos, era lo deseado



La soledad me abruma, de sus amores la he perdido

Agarro sus enaguas y quemo sus vestidos

Quiero huir o morir, desaparecer sin ser sorprendido

La penumbra se vuelve interminable, sus fragancias han permanecido



Sin fuerzas para levantarme, aún estoy adormilado

Busco sus almohadas, de sus besos preferidos del pasado

Ojeroso y trise, de aquellos sueños hermosos, se han marchado

Amanece y la alborada hace estragos, sin haber despertado



A veces me levanto, sin noches de amanecido

Su cuerpo está en mi mente y su corazón ha permanecido

Una sombra recorre el cuarto, algo terrible ha ocurrido

Me resisto a creer, que todo haya concluido



Hay veces que me levanto, de miedos estremecidos

Amores hermosos, de aquellos de habladurías prohibidos

Todo se nubla a mi alrededor, nuevamente ha oscurecido

Pesadilla que arrastra aquel amor, que me tiene enloquecido



De un salto, me despierta el trinar de la puerta

Una brisa húmeda penetra, una luz tenue, me desconcierta

Con paso lento, la parca con su mortaja, me pone en alerta

Ya es tarde, me arropa y me lleva, mi alma está muerta



“Joreman” Jorge Enrique Mantilla - Bucaramanga marzo 29-2019
Se lee gran nostalgia. Nada es eterno y aunque sea cliché, es una gran verdad.
Es realmente sentido tu poema. Se debe vivir un duelo y continuar. No hay nada
peor que una muerte en vida. Es opción. Saludos. Un abrazo.
 

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