Cris Cam
Poeta adicto al portal
Parches
Golpeá el parche.
Dale puas a tus cuerdas.
Elevá el volumen.
Dame rock&roll.
Se me enreda la capa azul.
Se me sueltan las plumas negras.
Se me seca la sangre en las venas.
Estas palabras no tienen doble mensaje.
No hay nada oculto que contar.
Tengo los labios secos de no besar.
El alma sucia de no amar.
Cose un parche en mis retazos.
Que no quiero escuchar cadenas.
Quiero desatarme los abismos.
No quiero, aún, saborear mis propios gusanos.
No quiero sentir, la lluvia sobre mis maderos.
Quiero primavera sobre mi invierno.
Quiero melodías sobre mi réquiem.
Espantame esta angustia de soledad.
Que caiga más pintura de mi techo,
sacudímelas de decibeles,
que tiemblen los vidrios,
No quiero escuchar las campanas de mi entierro.
Dame un día de luz en tu energía metálica.
Gritame, que aún tengo un vientre caliente.
Gritame, que aún quiero destrozarme;
sin alcohol, sin mentiras, sin ansiolíticos,
que nunca bebo, que nunca digo, que nunca tomé.
Demasiada realidad.
Gritame, que no creo en cielo ni infierno.
Cantame un rato.
Sólo es un estado de ira,
de furia,
por no poder tocar su piel.
Golpeá el parche.
Dale puas a tus cuerdas.
Elevá el volumen.
Dame rock&roll.
Se me enreda la capa azul.
Se me sueltan las plumas negras.
Se me seca la sangre en las venas.
Estas palabras no tienen doble mensaje.
No hay nada oculto que contar.
Tengo los labios secos de no besar.
El alma sucia de no amar.
Cose un parche en mis retazos.
Que no quiero escuchar cadenas.
Quiero desatarme los abismos.
No quiero, aún, saborear mis propios gusanos.
No quiero sentir, la lluvia sobre mis maderos.
Quiero primavera sobre mi invierno.
Quiero melodías sobre mi réquiem.
Espantame esta angustia de soledad.
Que caiga más pintura de mi techo,
sacudímelas de decibeles,
que tiemblen los vidrios,
No quiero escuchar las campanas de mi entierro.
Dame un día de luz en tu energía metálica.
Gritame, que aún tengo un vientre caliente.
Gritame, que aún quiero destrozarme;
sin alcohol, sin mentiras, sin ansiolíticos,
que nunca bebo, que nunca digo, que nunca tomé.
Demasiada realidad.
Gritame, que no creo en cielo ni infierno.
Cantame un rato.
Sólo es un estado de ira,
de furia,
por no poder tocar su piel.