Extravío

Darkness.cl

Poeta que no puede vivir sin el portal
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…
Un poema precioso Darkness. Intensamente profundo desde dentro de uno. Te abrazo con todo el cariño.
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…

Si estás triste, compañera, nada de lo que te diga alcanzará a aliviarte. Tu tristeza solo tendría dos alivios: tu decisión de que cese o un cambio profundo en la situación que la causó.

Solo puedo agregar que eres una poeta excelente, de trabajos sensiblemente cuidados y esmerados, y que las cosas que escribes tocan el corazón.

Tal vez el ave oscura no existió. Ojala... ¿Puedo aplaudirte?

Un abrazo cordial.
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…
Hacer silencio mientras los sonidos van dejando su asombro
para alentarse en esa intimidad que se confabula con una
melancolia de luces perdidas. excelente. saludos amables
de luzyabsenta
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…
Un poquito triste pero eso no quita la belleza del poema. Un gusto leerte poetisa, te dejo en un gran abrazo
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…

Es un placer leer poemas profundos, que nos llevan al maravilloso ejercicio de reflexionar.
Me encanta leerte en todos los géneros.
Un abrazo :)
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…


Un estilo un tanto distinto a lo que escribes siempre pero de una intensidad inusual en torno al mismo tema, que has logrado expresar tu sentir. Mi saludo cordial
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…
Dulce melancolía embriaga de belleza estos emotivos y sentidos versos que tu inspiración y arte nos comparte con toda generosidad. Gracias mi querida Nancy por dejarnos saborear la belleza de tus letras. Muchos besos lleguen hasta ti llenos de admiración y de cariño....muááááááacksssss....
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…

Lo interno, eso que nos vacia el corazón de tantas penurias y malos pensamientos, donde las dudas nos dan reflexión, donde cuenta encontrar una salida de esperanza. Un gusto pasar querida. Drümz.
 
Si estás triste, compañera, nada de lo que te diga alcanzará a aliviarte. Tu tristeza solo tendría dos alivios: tu decisión de que cese o un cambio profundo en la situación que la causó.

Solo puedo agregar que eres una poeta excelente, de trabajos sensiblemente cuidados y esmerados, y que las cosas que escribes tocan el corazón.

Tal vez el ave oscura no existió. Ojala... ¿Puedo aplaudirte?

Un abrazo cordial.
Muchas gracias por tus sensibles palabras querido amigo...
Te abrazo con todo mi cariño...
Nancy
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…


Me gustó esta expresión de sinceridad poética.

Una oportunidad para la lectura.

Recibe un abrazo, querida amiga.

RJL
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…
Precioso poema melancólico donde las interminables metáforas brillan a cada paso de su lectura.
Siempre es un placer leerte estimada Nancy, aunque no lo hago a menudo por tener un tiempo limitado delante del PC.

Un beso con mi aprecio y respeto.
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…
tu creas un mundo único con tus letras, grato leerte
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…
Un poema magistral, poetisa. Mi aplauso de pie. Saludos.
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…
Maravillosas letras !!! Un deleite pasar por tu espacio.
Saludos.
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…
Me encantó leerte en este foro Nancy querida, melancolía que a pesar de la tristeza se lee bello tu poema.

Gracias por compartir.
Mi abrazo te acompañe amiga.
Felíz noche!!
 
La hora tardía me dibuja
inmensamente lejana,
diminuta,
desnuda de sombras y lágrimas…

¿Desde hace cuánto
que anida en mi frente
este pájaro oscuro…?

Le escucho
pronunciar mi nombre,
hendir el pulso agrietado,
beberse un poco de mí
a sorbos largos,
entre las rosas nevadas…

¿Me condenas o salvas?
¿o acaso me salva tu condena,
huidizo polizón…?

La penumbra se engulle la luz
y agoniza el silencio,
derretido en el cansancio del oxígeno…

Calla mi voz,
desorientada…

Siempre acabo perdida
en la esquina de mi casa…

Me voy oscureciendo en tu trino,
madrugando la memoria,
y tal vez,
hasta dejándome escapar
sobre un deseo escondido…
Creo que son muy pocas veces las que te he leído un poemamelancólico Nancy pero aún dentro de su melancolía tus versos son muy hermosos , es muy grato leerte , un cálido saludo de Alma.
 

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