Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
MADRE AUSENTE (Octonarios en serventesios)
Gime la torcaza triste, en su nido desolada,
presagiando tu partida, retoza dócil su vuelo,
una rosa con recelo, hoy te arrulla enamorada,
mimosa su néctar roza, se postra a tu cruz en duelo.
Duerme gardenia rosada en la guitarra que llora,
con pasión desgarradora la más triste serenata
de un bohemio que te canta, ave lira a ti te añora;
cinco mulatas canoras son mi Lucero de plata.
Mil estrellas se desprenden, de la bóveda celeste
a besar tu limpia frente, en tu cuna jubilosa
y la luna sus fulgores, pálida brinda en tu veste
para alzar tu esencia pura, al limbo de Dios, gloriosa.
Una herida mariposa, riela a tu mar celestial,
en su débil aleteo, va a tu orilla sigilosa,
latiendo solo en su pecho, rojo lirio artificial,
flordelisa sus dos alas, en tu edén níveo se posa.
En este día de ausencia, el cielo rasga su entraña
¡Oh mi reina de las flores! Te envuelves en blancos tules,
la negra nube solloza, en su nostalgia me baña,
espérame allá en el valle de diamantinas azules.
Safety Creative/Todos Los Derechos Reservados
Gime la torcaza triste, en su nido desolada,
presagiando tu partida, retoza dócil su vuelo,
una rosa con recelo, hoy te arrulla enamorada,
mimosa su néctar roza, se postra a tu cruz en duelo.
Duerme gardenia rosada en la guitarra que llora,
con pasión desgarradora la más triste serenata
de un bohemio que te canta, ave lira a ti te añora;
cinco mulatas canoras son mi Lucero de plata.
Mil estrellas se desprenden, de la bóveda celeste
a besar tu limpia frente, en tu cuna jubilosa
y la luna sus fulgores, pálida brinda en tu veste
para alzar tu esencia pura, al limbo de Dios, gloriosa.
Una herida mariposa, riela a tu mar celestial,
en su débil aleteo, va a tu orilla sigilosa,
latiendo solo en su pecho, rojo lirio artificial,
flordelisa sus dos alas, en tu edén níveo se posa.
En este día de ausencia, el cielo rasga su entraña
¡Oh mi reina de las flores! Te envuelves en blancos tules,
la negra nube solloza, en su nostalgia me baña,
espérame allá en el valle de diamantinas azules.
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