¡No!
No, no es mi silencio, ni mi eco,
es tu ausencia que lo inunda todo,
estás inalcanzable como el horizonte
soslayado de hilos color oro y rojiamarillos intensos, en la inmensidad del mar ahogo
mis penas sabiendo que tu no me amas.
Fe tu corazón brota odio, surgen de mis ojos lágrimas ignotas dejando un surco en el rostro de dolor indescifrable. Quisiera regresar y volver a empezar, pero la saeta clavada de desengaño a roto las débiles fibras del corazón, imágenes de burla se vienen a la mente que bailan al son del tambor de la muerte.
Caronte te pediría un precio, el que tu no puedes pagar. Por eso sólo te queda vagar errante, sin ningún amor contemplar, no harás mi vida pedazos, ni perturbaras mi razón sin compasión, tus labios de terciopelo rojo no más besará mi boca, porque los recuerdos que se evocan son de un triste lamento.
Tu arsenal no es cruento que logre doblarme la cerviz, ya la tarde gris sucumbió ante la luz de otro amor que a nacido y ya enardecido se levanta cual estandarte de victoria,
puede ser que no sea la gloria pero es mejor que reencontrarse y verte en el abismo de la desesperación.
Pegaso está de mi lado, y vuela taciturno,
por la cima, donde no me puedes alcanzar,
mi corazón es un Alcázar bien fortificado,
irán tus cadenas atadas a ti misma y sí…
estás ¡loca! loca la mirada que emana fuego de terror y espanto, no reconquistaras ¡nada! ¡Nada!
El placer en ti no existe ¡sólo espurio amor! Vives libando el néctar de la lujuria y me quieres engañar nuevamente, ¡No!, ¡No lo lograrás! Desesperada correrá por los montes sin darme alcance.
La nueva geografía que habito no se compara contigo, bellos montes, espeso bosque, cueva húmeda y tibia, colinas y valles de incomparable belleza, de curvas profundas, adornados de un par de volcanes que altivos emergen y hace temblar de pasión y verdadero éxtasis.
No, no es mi silencio, ni mi eco,
es tu ausencia que lo inunda todo,
estás inalcanzable como el horizonte
soslayado de hilos color oro y rojiamarillos intensos, en la inmensidad del mar ahogo
mis penas sabiendo que tu no me amas.
Fe tu corazón brota odio, surgen de mis ojos lágrimas ignotas dejando un surco en el rostro de dolor indescifrable. Quisiera regresar y volver a empezar, pero la saeta clavada de desengaño a roto las débiles fibras del corazón, imágenes de burla se vienen a la mente que bailan al son del tambor de la muerte.
Caronte te pediría un precio, el que tu no puedes pagar. Por eso sólo te queda vagar errante, sin ningún amor contemplar, no harás mi vida pedazos, ni perturbaras mi razón sin compasión, tus labios de terciopelo rojo no más besará mi boca, porque los recuerdos que se evocan son de un triste lamento.
Tu arsenal no es cruento que logre doblarme la cerviz, ya la tarde gris sucumbió ante la luz de otro amor que a nacido y ya enardecido se levanta cual estandarte de victoria,
puede ser que no sea la gloria pero es mejor que reencontrarse y verte en el abismo de la desesperación.
Pegaso está de mi lado, y vuela taciturno,
por la cima, donde no me puedes alcanzar,
mi corazón es un Alcázar bien fortificado,
irán tus cadenas atadas a ti misma y sí…
estás ¡loca! loca la mirada que emana fuego de terror y espanto, no reconquistaras ¡nada! ¡Nada!
El placer en ti no existe ¡sólo espurio amor! Vives libando el néctar de la lujuria y me quieres engañar nuevamente, ¡No!, ¡No lo lograrás! Desesperada correrá por los montes sin darme alcance.
La nueva geografía que habito no se compara contigo, bellos montes, espeso bosque, cueva húmeda y tibia, colinas y valles de incomparable belleza, de curvas profundas, adornados de un par de volcanes que altivos emergen y hace temblar de pasión y verdadero éxtasis.