Por donde acaba el camino

Anna Politkóvskaya

Poeta fiel al portal
¿Es el ser humano acaso
como la azarosa piedra
que cae a la Tierra y medra
sumiéndola en el ocaso?
Si es así, ¿no es el fracaso
de una especie pensadora
que, ciega, no ve la hora
de controlar el progreso
depredador y confeso
de una herencia aterradora?

Porque acabado el camino,
con los pies hechos de fuego,
no habrá tiempo para el ruego
y sí para el desatino.
Mas si está escrito el destino
de la quiebra del planeta
espanto siente el poeta
ante tamaña locura
que envía a la sepultura
a la humanidad completa.

¿De una extinción fulminante,
por donde acaba el camino
y conjetura el destino,
puede el mar ser detonante?
Cual avalancha aberrante

el mundo aniquilaría
y en su faz no quedaría
quien evocara de un beso
su abrasador embeleso
y de la flor su armonía.

Y enterrada la esperanza
en un mundo sin salida,
al sol un cielo suicida
negaría su confianza.
En el fiel de la balanza,
restos de amantes a un lado
y al otro, un hierro oxidado
respondería a fricciones
de huracanes bravucones
con suspiro enamorado.
 
Última edición:
Excelentes espinelas poniendo en evidencia al ser humano como causante de la destrucción del planeta tierra.

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¿Es el ser humano acaso
como la azarosa piedra
que cae a la Tierra y medra
sumiéndola en el ocaso?
Si es así, ¿no es el fracaso
de una especie pensadora
que, ciega, no ve la hora
de controlar el progreso
depredador y confeso
de una herencia aterradora?

Porque acabado el camino,
con los pies hechos de fuego,
no habrá tiempo para el ruego
y sí para el desatino.
Mas si está escrito el destino
de la quiebra del planeta
espanto siente el poeta
ante tamaña locura
que envía a la sepultura
a la humanidad completa.

¿De una extinción fulminante,
por donde acaba el camino
y conjetura el destino,
puede el mar ser detonante?
Cual avalancha aberrante

el mundo aniquilaría
y en su faz no quedaría
quien evocara de un beso
su abrasador embeleso
y de la flor su armonía.

Y enterrada la esperanza
en un mundo sin salida,
al sol un cielo suicida
negaría su confianza.
En el fiel de la balanza,
restos de amantes a un lado
y al otro, un hierro oxidado
respondería a fricciones
de huracanes bravucones
con suspiro enamorado.

Muy buenas espinelas, Anna.

Es APTO.

Suerte, saludos.
 

RECONOCIMIENTO DESTACADO

POÉTICA CLÁSICA

Poema seleccionado
por el Jurado de Mundopoesia.com


FELICIDADES
MAESTRO/A


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