Amargo y doloroso es el silencio,
que hoy guarda, para mí, la poesía,
abismo al que me asomo, mi agonía.
A ser eterna sombra me sentencio.
Ausentes las palabras, me conciencio,
ya entre la soledad y la sequía,
de que en la larga noche se perdía
la clara inspiración que reverencio.
Al volver del abismo sin un yo,
Pienso si esto será la vacuidad,
si todo cuanto amé se evaporó.
Dime, si nada existe de verdad,
ni el reflejo en que habitas y te habito,
¿por qué si algo te duele soy tu grito?
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