A veces ocurre que trasladamos nuestro sentir a los objetos que nos rodean, es inconsciente muchas veces, a mí me ocurre. Otras veces es la experiencia de alguien cercano lo que nos inspira.
Sea como sea es muy hermoso.
Un abrazo enorme.
Jazmín
Bueno, te contaré que tengo un poema a la higuera porque desde niña estaba en la finca de mi tio y de lejos ya olía, qué extraño como se nos quedan los olores en el recuerdo, esa higuera permaneció en el tiempo.
Hay un poema de Juana de Ibarbourou, que desde que lo leí me conmovió y desde entonces humanicé a la higuera y al mirarla allí tan pequeña pegadita al Pino imagine su idilio que el había escapados de la canción de los Pinos de Ruben dario
¡
Oh, pinos, oh hermanos en tierra y ambiente,
yo os amo! Sois dulces, sois buenos, sois graves.
Diríase un árbol que piensa y que siente
mimado de auroras, poetas y aves.
La Higuera
P
orque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises,
yo le tengo piedad a la higuera.
En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.
En las primaveras,
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.
Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos que nunca
de apretados capullos se viste...
Por eso,
cada vez que yo paso a su lado,
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
«Es la higuera el más bello
de los árboles todos del huerto».
Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!
Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
¡Hoy a mí me dijeron hermosa!
Por eso,
cada vez que yo paso a su lado,
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
«Es la higuera el más bello
de los árboles todos del huerto».
Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!
Y
tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
¡Hoy a mí me dijeron hermosa!
De todo eso y más tiene este rincón tan dulce.
Gracias siempre Jazmín por tu presencia, por leer así con toda tu empatía.
Un abrazo con cariño.
Isabel