Pedro Vergili
Poeta fiel al portal
A Mimy
mi mascota
Llegaste a mi vida aquella noche
un trece de abril para ser preciso
me elegiste para hacerme compañía
o tal vez el destino, así lo quiso.
Avergonzada y sumisa apareciste
agazapada en la noche oscura
tenías hambre y tenías sed
también hacia un frio de locura.
Aprendiste a convivir con una hermana
y de ella asimilaste muchas cosas
aunque te haya costado que te acepte
ambas, formaron una dupla muy hermosa.
Al principio te he aguantado travesuras
para hacerte entender que no es correcto
no hizo falta ni siquiera un castigo
pues supiste corregir ese defecto.
En la manera que pasó el tiempo
fuiste atesorando actitudes cariñosas
me llenaste de amor y alegrías
y me robaste la ternura, por mimosa.
Tuviste otra hermana con los años
pero el destino se las llevó a las dos
muy triste quedé con sus partidas
y hoy solamente me quedaste vos
Sé que me extrañas cuando yo falto
yo también te extraño y me inquieto
porque solita te quedas en casa
y me esperas para darme tu afecto.
Agradezco a Dios por tu presencia
y que no me faltes nunca, te lo digo
no me acostumbraría a tu ausencia
no te vayas, porque yo, me iré contigo.
Pedro Vergili
mi mascota
Llegaste a mi vida aquella noche
un trece de abril para ser preciso
me elegiste para hacerme compañía
o tal vez el destino, así lo quiso.
Avergonzada y sumisa apareciste
agazapada en la noche oscura
tenías hambre y tenías sed
también hacia un frio de locura.
Aprendiste a convivir con una hermana
y de ella asimilaste muchas cosas
aunque te haya costado que te acepte
ambas, formaron una dupla muy hermosa.
Al principio te he aguantado travesuras
para hacerte entender que no es correcto
no hizo falta ni siquiera un castigo
pues supiste corregir ese defecto.
En la manera que pasó el tiempo
fuiste atesorando actitudes cariñosas
me llenaste de amor y alegrías
y me robaste la ternura, por mimosa.
Tuviste otra hermana con los años
pero el destino se las llevó a las dos
muy triste quedé con sus partidas
y hoy solamente me quedaste vos
Sé que me extrañas cuando yo falto
yo también te extraño y me inquieto
porque solita te quedas en casa
y me esperas para darme tu afecto.
Agradezco a Dios por tu presencia
y que no me faltes nunca, te lo digo
no me acostumbraría a tu ausencia
no te vayas, porque yo, me iré contigo.
Pedro Vergili