marquelo
Negrito villero
Ahora que lees esto, se arrastra tu vientre hacia las flamas eternas que iluminan el blanco inocente de las sábanas.
Amanece en tu iris, todo el blanco algodonado, dulce
en la primera estación del placer
en la fogocidad abierta de tu boca;
de tu lengua real y de tus imaginarias lenguas
devoras mi sexo desenrollado de un poema.
Las campanas también aplauden
con esos sonidos que sólo tú conoces
cuando me acerco en secreto a guardar mi sombra en tus senos.
Sólo tus manos esculpen horizontalmente mis cabellos mi sexo
sólo mis manos caen como un ancla
urgándote como un fruto que celan los árboles
y mi lenguaje tiene forma de lengua marina,
una proporción gutural se escapa de tu sexo desértico
sin vellos
listos para plantar hasta el sonido pristino de tu gemido
de tu cabalgata a contraluz
de tu desesperación por terminar y empezar denuevo...
Amanece en tu iris, todo el blanco algodonado, dulce
en la primera estación del placer
en la fogocidad abierta de tu boca;
de tu lengua real y de tus imaginarias lenguas
devoras mi sexo desenrollado de un poema.
Las campanas también aplauden
con esos sonidos que sólo tú conoces
cuando me acerco en secreto a guardar mi sombra en tus senos.
Sólo tus manos esculpen horizontalmente mis cabellos mi sexo
sólo mis manos caen como un ancla
urgándote como un fruto que celan los árboles
y mi lenguaje tiene forma de lengua marina,
una proporción gutural se escapa de tu sexo desértico
sin vellos
listos para plantar hasta el sonido pristino de tu gemido
de tu cabalgata a contraluz
de tu desesperación por terminar y empezar denuevo...
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