Mi padre.
Estoy pensando en ti,
¿dónde estarás?, y
¿con quién?
Recuerdo tu frente amplia,
tu nariz ñata, y una sonrisa
amplia dibujada en tu rostro.
Los cuentos que me repetias
una y otra vez como si se te
olvidara que ya me lo habías
contado.
Yo te decía, padre, eso ya me
lo contaste antes, no importa
me respondiste. Con lujo de
detalles escuchado nuevamente
el mismo cuento de hace años.
El cuento de los gusanos del
tabacal, el calzoncillito de yute,
los jocotes robados a don
Bernabé, es de no acabar.
¡Jajajaja!, ¡jajajaja! el de la gata
chilota de San Juan que se cayó
de la carreta de bueyes, la María
clavo, y Rubencito de la Chabelita
Flores, mi rostro dibuja una sonrisa
de tanta locura.
Si alguien me ve, seguramente
dirá, está loco, riendo solo.
¡Qué charcharidad! Dirías si
estuvieras conmigo.
Las recomendaciones, las
palabras sabias, aquél ¡Un
grito a tiempo no llega mal!
y las horas en el teléfono
sonando música para tu
selección.
A pasado ya dos años de tu
ida de este mundo. Y todavía
se mete llamarte por teléfono,
me doy cuenta que ya no estás.
Guardo en mi memoria tantos
hechos, padre mío, y no logro
contener una lágrima tirada
al vacío.
Dr. Augusto Morales V.
Estoy pensando en ti,
¿dónde estarás?, y
¿con quién?
Recuerdo tu frente amplia,
tu nariz ñata, y una sonrisa
amplia dibujada en tu rostro.
Los cuentos que me repetias
una y otra vez como si se te
olvidara que ya me lo habías
contado.
Yo te decía, padre, eso ya me
lo contaste antes, no importa
me respondiste. Con lujo de
detalles escuchado nuevamente
el mismo cuento de hace años.
El cuento de los gusanos del
tabacal, el calzoncillito de yute,
los jocotes robados a don
Bernabé, es de no acabar.
¡Jajajaja!, ¡jajajaja! el de la gata
chilota de San Juan que se cayó
de la carreta de bueyes, la María
clavo, y Rubencito de la Chabelita
Flores, mi rostro dibuja una sonrisa
de tanta locura.
Si alguien me ve, seguramente
dirá, está loco, riendo solo.
¡Qué charcharidad! Dirías si
estuvieras conmigo.
Las recomendaciones, las
palabras sabias, aquél ¡Un
grito a tiempo no llega mal!
y las horas en el teléfono
sonando música para tu
selección.
A pasado ya dos años de tu
ida de este mundo. Y todavía
se mete llamarte por teléfono,
me doy cuenta que ya no estás.
Guardo en mi memoria tantos
hechos, padre mío, y no logro
contener una lágrima tirada
al vacío.
Dr. Augusto Morales V.