BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y cómo cascan las del bingo!
Diríase que acaban de degollar
una gallina para prepararla en escabeche!
Se hacen inmortales a la puerta de las casas.
Rellenan con sus vicios de cartera y sus
trotes cansineros, las esquinas de cada bulevar.
Sólo les falta comer en los abrevaderos y beber
del estiércol apretado y de la simiente de un huevo.
Y que no paran, señores, han inaugurado una nueva
manera de pasar el tiempo, la de chamuscar
el orgullo escaso de los albañiles de mi pueblo:
Que si éste trabaja poco, que si aquel menos,
que si los carros de oro de la nueva fuente son muy
caros, y que si los querubines de la iglesia
no han quedado muy majos, todo es chisme
y caciquismo, impronta y sello recurrente-.
©
Diríase que acaban de degollar
una gallina para prepararla en escabeche!
Se hacen inmortales a la puerta de las casas.
Rellenan con sus vicios de cartera y sus
trotes cansineros, las esquinas de cada bulevar.
Sólo les falta comer en los abrevaderos y beber
del estiércol apretado y de la simiente de un huevo.
Y que no paran, señores, han inaugurado una nueva
manera de pasar el tiempo, la de chamuscar
el orgullo escaso de los albañiles de mi pueblo:
Que si éste trabaja poco, que si aquel menos,
que si los carros de oro de la nueva fuente son muy
caros, y que si los querubines de la iglesia
no han quedado muy majos, todo es chisme
y caciquismo, impronta y sello recurrente-.
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