José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
Hasta siempre Nala (*).
Mi fiel amiga Nala.
No hallo mi corazón de perro,
se fue con la puesta de sol.
Recuerdo tu marcha,
tu involuntaria marcha.
Aquel día,
en su ocaso,
con el ámbar del adiós.
Aquella tarde sofocante
en tu penúltimo viaje;
aún te veo tumbada
en el asiento trasero
sobre una toalla de rayas
camino, no se…
…de la desesperación.
No regresamos juntos,
te dejé allí… dormidita,
en manos de aquel señor.
Él se encargó de todo.
Yo no tuve valor.
Me fui, y te dejé allí… solita.
¡Dios! ¡Qué dolor!
Ahora tu hermano Tango,
otea triste el horizonte,
y llora en las puestas de sol.
(*) A mi perrita Nala, que el pasado 10 de julio... nos dejó.