17. Septendecim

hunnie

Poeta novata, sarcástica y relativamente feliz.
Lentamente me arrastras
hacia la profundidad.
Aguanto mi respirar
pero no puedo evitar mi ahogar.
Me trago tu salada agua
que carcome mis entrañas.
Ácidamente destruyes
mi pequeño lecho de felicidad.

Una oscuridad envuelve mi ser
al estar contigo.
Caigo a un hoyo.
Uno lúgubre y muerto.
Ya no puedo brillar egoístamente,
ahora agonizo por pulirme ante ti
desesperadamente.

Beberte me sabe a dulce vino.
Sin embargo me quemas
como amargo veneno.
Quererte aprieta mi cuerpo
con un tallo de espinas,
que peculiarmente amo como agrieta
mi existencia llena de letrinas.

Deseo punzar un pequeño muñeco,
con tus ojos bien tiernitos,
pincharle con una aguja afiladota,
cada vez que me trates como trapo
y me hagas dañito.

Quisiera encerrarte en un frasco
lleno de vinagre...
pero al final me encuentro a mi misma
tragándome tu apestoso tiñe
y llorándote a mares de sangre.

Sin piedad despellejas a tiras mi cariño.
Al pensarte...
brutalmente desgarras mi blando corazón.

Tanto como me duele.
Así como lo disfrutas.
Quisiera herirte así como me hieres a mí.

Como tragarme pastillas llenas de clavos,
al igual que frotarme con una colcha de lija.
Me lastimas cada segundo,
patética mierda de sabandija.
 

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