Lord Visent
Poeta recién llegado
Ese sonido que vuela
al separar tus dos siameses labios,
la mímica de tu boca resuena
por las cavidades de mi mente hueca.
Cuando se retuercen tus comisuras
ya me duele lo que vas a decir,
y si la abres… solo veo la bruma
que empaña mi mente, la que me asusta.
No tienes ni que hablar
para que me atrape la miasma
que desprende tu viperina lengua,
si solo con tu risa grotesca
ya soy presa de su funesta crítica.
Que no hace falta que me hables
que esto tú de sobra lo sabes,
simplemente escúpeme
en las secas partes
de mi sucia memoria,
porque me gusta como lo haces,
desangrándome y que duela,
arrollado sin piedad
con la pena del revés
para que todo el mundo lo vea.
¿Cuántas víctimas te cobraste
y cobrarás, sucia impía?
Que tú eres la Violencia,
pero la que mata sin tocar.
Todas tus palabras son pocas,
y por tu culpa, medimos sin regla,
cartabón y escuadra.
al separar tus dos siameses labios,
la mímica de tu boca resuena
por las cavidades de mi mente hueca.
Cuando se retuercen tus comisuras
ya me duele lo que vas a decir,
y si la abres… solo veo la bruma
que empaña mi mente, la que me asusta.
No tienes ni que hablar
para que me atrape la miasma
que desprende tu viperina lengua,
si solo con tu risa grotesca
ya soy presa de su funesta crítica.
Que no hace falta que me hables
que esto tú de sobra lo sabes,
simplemente escúpeme
en las secas partes
de mi sucia memoria,
porque me gusta como lo haces,
desangrándome y que duela,
arrollado sin piedad
con la pena del revés
para que todo el mundo lo vea.
¿Cuántas víctimas te cobraste
y cobrarás, sucia impía?
Que tú eres la Violencia,
pero la que mata sin tocar.
Todas tus palabras son pocas,
y por tu culpa, medimos sin regla,
cartabón y escuadra.