Es tan cálida la luz
como un agosto en Sevilla,
su tinte es mas blanco,
pero su fuego me aviva
igual que un fuelle a una triste chimenea.
El aire trae un húmedo perfume
fresco y ácido.
Algunas plantas locas
florecen de nuevo
y como tantas tardes,
yo sola,
me enredo con los cuadernos y los libros.
Mis hijos deambulan por la casa,
pero no soy yo su meta
y así lo quiero.
Un pequeño volcán se agita en mi garganta,
trato de esconderlo con lecturas,
aunque una y otra vez se revela
vagando con fuerza
del estomago al pensamiento.
Se esconde entre la resignación y el disimulo,
aunque se que un día saldría
como un huracán por la boca
y nos hará daño,
nos dejara tristes.
No se como hacerte ver lo que veo.
Me he hecho un jardín paralelo
a mis sentimientos
para que purifique mi alma.
Espero que ellas, las plantas,
absorban mi tristeza,
mi indignación,
me llenen de sol,
de calma,
y como la fotosíntesis
transformen la luz en esperanza.
como un agosto en Sevilla,
su tinte es mas blanco,
pero su fuego me aviva
igual que un fuelle a una triste chimenea.
El aire trae un húmedo perfume
fresco y ácido.
Algunas plantas locas
florecen de nuevo
y como tantas tardes,
yo sola,
me enredo con los cuadernos y los libros.
Mis hijos deambulan por la casa,
pero no soy yo su meta
y así lo quiero.
Un pequeño volcán se agita en mi garganta,
trato de esconderlo con lecturas,
aunque una y otra vez se revela
vagando con fuerza
del estomago al pensamiento.
Se esconde entre la resignación y el disimulo,
aunque se que un día saldría
como un huracán por la boca
y nos hará daño,
nos dejara tristes.
No se como hacerte ver lo que veo.
Me he hecho un jardín paralelo
a mis sentimientos
para que purifique mi alma.
Espero que ellas, las plantas,
absorban mi tristeza,
mi indignación,
me llenen de sol,
de calma,
y como la fotosíntesis
transformen la luz en esperanza.