BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como se confunden dos rostros
en el agua. O como lo hacen, dos
voces que pasan por la calle. Así,
tu vida, de generación en
generación, intentando no desasirse
de la suya, incorporando su mano.
Pero siempre el mismo sobresalto,
idéntica angustia, o ansiedad, o tristeza,
cuando evocas con ganas de morir,
aquellos únicos instantes en que feliz
fuiste, en que dichoso te hallaste.
Y, ahora, ni miras a la calle, ni el
brotar del agua sumisa, te indica
qué rostro amado todavía en este lecho
se estanca y no muda.
Aunque sepas que es imposible,
e incierto-.
©
en el agua. O como lo hacen, dos
voces que pasan por la calle. Así,
tu vida, de generación en
generación, intentando no desasirse
de la suya, incorporando su mano.
Pero siempre el mismo sobresalto,
idéntica angustia, o ansiedad, o tristeza,
cuando evocas con ganas de morir,
aquellos únicos instantes en que feliz
fuiste, en que dichoso te hallaste.
Y, ahora, ni miras a la calle, ni el
brotar del agua sumisa, te indica
qué rostro amado todavía en este lecho
se estanca y no muda.
Aunque sepas que es imposible,
e incierto-.
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