Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ocultándose más allá de donde los sueños son inalcanzables
se ven sus destellos color carmesí fundirse en la inmensidad de ese mar que se torna en llamas,
para luego tornarse gris, como las ilusione perdidas.
Llega ella con aire de gran dama. La gran señora de la noche!
Ataviada de misterio, cubre mi piel desnuda con sus destellos de plata
mientras la brisa celosa, bruscamente abraza mi piel,
haciendo erguir mis brotes de mujer como soldados listos para una batalla.
Una que solo sucederá en trazos fríos y distantes,
pero que al ser recorridos, por nuestras ansias
encienden la llama que por tanto tiempo había permanecido apagada.
Devorando letras, cautivando emociones, desatando pasiones desconocidas
abriendo la puerta de esta penumbra que nos consumía, para ser sustituida por el deseo
que estremece las entrañas, hasta la lágrima que se desliza confusa por el pliegue de nuestras labios
dejando un sabor dulce amargo en nuestras bocas sedientas.
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