Lírico.
Exp..
Oye el sonido
Es hora de matarnos, pero a besos,
y de ser muy sutiles al oído;
no duermas todavía, oye el sonido
de estas palabras que nos tienen presos.
He vuelto a las andadas, mis regresos
al ritmo que me dictas; yo te pido
verte en cueros, amor, y hacerme un nido
con frases que bendigan mis excesos.
No tardará en llegar el triste día
-todo gorrino aguarda su matanza-
cuando se nos deniegue esta armonía.
Habrá de concluir toda esta usanza
clavada en mi costado, igual que hería
tu verbo el mío como alguna lanza.
Es hora de matarnos, pero a besos,
y de ser muy sutiles al oído;
no duermas todavía, oye el sonido
de estas palabras que nos tienen presos.
He vuelto a las andadas, mis regresos
al ritmo que me dictas; yo te pido
verte en cueros, amor, y hacerme un nido
con frases que bendigan mis excesos.
No tardará en llegar el triste día
-todo gorrino aguarda su matanza-
cuando se nos deniegue esta armonía.
Habrá de concluir toda esta usanza
clavada en mi costado, igual que hería
tu verbo el mío como alguna lanza.
Última edición: